Refexiones de vida

Dar a los demàs es un regalo

17 Abril, 2016

Dar a los demás un regalo ….dé lo que pueda

Cuando servimos de corazón, no debemos sufrir ni hacer sacrificios.

Si nos pesa, quizá sea porque estamos tratando de cerrar una herida personal, y no por ayudar a otros.

Así que empecemos por ofrecer lo que podamos dar.

Si tenemos tiempo, ofrezcámoslo; si nuestro bolsillo lo permite, demos dinero, o compartamos nuestros talentos con los demás: escuchar, hablar, cocinar, pintar… De este modo estaremos felices de hacerlo sin sentir que es un sacrificio.

Mire a su alrededor

El deseo de ofrecer ayuda a gente lejana es un anhelo noble, pero servir a quienes nos rodean es más fácil y podemos hacerlo de inmediato.

Dentro de nuestra familia puede haber alguien que necesita ayuda, y también entre nuestros vecinos o en la comunidad.

Esto no significa que el resto de la gente no nos debe importar, sino que es mejor empezar por las personas que están más cerca de nosotros.

Esté presente

Ayudar en forma anónima nos quita la posibilidad de dar otro regalo: nuestra presencia. Cuando una persona está enferma o tiene una carencia, no solo podemos ayudarla con algo material (por ejemplo, dinero), sino también con nuestra presencia.

La calidez de un abrazo, una sonrisa cariñosa o una mirada comprensiva pueden ser un auténtico bálsamo cuando hay dolor o necesidad. Nuestra presencia, en sí misma, puede ser un valioso regalo para otro ser humano.

Sea respetuoso

Al ofrecer ayuda, no solo debemos tener consideración por la otra persona, sino respetar también el momento en que se encuentra. A veces, todos necesitamos afrontar el dolor o una situación extrema para crecer como seres humanos.

Esto no implica dejar de ayudar a los demás, sino respetar sus tiempos. No pretendamos que sigan nuestros consejos, que valoren lo que les damos y, menos aún, que nos den muestras de gratitud. Nuestra tarea es dar el paso hacia ellos, y ellos decidirán cuándo ir a nuestro encuentro.

Mensaje de la madre Teresa de Calcuta:

“Muchas veces basta una palabra, una mirada o un gesto para llenar el corazón de los que amamos”.

Nuestra tarea es dar amor y ayudar a quien lo necesite. Haz el bien sin mirar a quien.. Dios te recompensa cuando tu menos lo esperas.

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