Aprendizajes de vida

LA RESILIENCIA

26 Noviembre, 2016

LA RESILIENCIA

La resiliencia, es un estado o proceso mediante el cual un Ser humano, ante las circunstancias, tiene la suficiente humildad para estar lo suficientemente agradecido por el simple hecho de estar, de Ser, tiene la suficiente coherencia y/o respeto, o conocimiento de sí mismo, que le hará comprenderlo todo para ser fuerte.Sabrá procesar cualquier situación emocional.

El resiliente, dada su coherencia, sabe ver que en su vida hay muchas más cosas que le hacen sentir bien, y que las circunstancias, no son más que caminos que hay que comprender para superar, y que éstas siempre nos llevarán al crecimiento interior, a la plenitud.

Estando en proceso, en iniciación, es imposible ver desde la perspectiva del que ya vive en ese estado.

Vivir en ese estado, implica ciertas bases profundas, como el haber comprendido que absolutamente nada, es nuestro (desapego); Que todo lo que pasa, es como debe y tiene que pasar (causa-efecto); Sencillez para disfrutar cada momento, valorando, por ejemplo, que no te falta comida o techo, o no te duele nada (hasta el que más dinero tiene, cuando le duele algo, no piensa en divertirse, solo quiere que se le quite el dolor, como a ti); No da por sentado ni por merecido, nada; No enjuicia; Comprende, tanto las palabras y las acciones, como el por qué también de los silencios. Toda perspectiva que nazca desde la humildad el respeto y la comprensión, será la coherencia que se tenga sobre las circunstancias, esto hace la diferencia. Este proceso que lleva al estado, requiere de la práctica de la paciencia, ya que, recordemos, que lo que no has cambiado en cincuenta años, no pretendas que cambie en cincuenta días. Cuando se presenta una circunstancia, no se pierde la actitud del trato Amable y servicial, ni baja el estado anímico, siempre mantiene la tranquilidad, es un bálsamo para todos aquellos que le rodean. Enfoca la atención en comprender el por qué sucede y pone remedios para superarlos, aprendiendo a valorar siempre, que todo en la vida, tiene su por qué y el para qué. Los humanos están acostumbrados a que cuando algo que desean no sale como querían, se centran en ese punto su estado de ánimo y emocional. Olvidan todo lo que les rodea y se sienten desilusionados por no haber conseguido aquello que deseaban o esperaban. Sin embargo, si comenzamos a mejorar día a día de una forma correcta, es decir, siendo respetuosa o coherente, y siempre humilde, recordando, que nuestra felicidad, está en mejorarnos a nosotros mismos. Pongamos un ejemplo… Un humano sufre una desilusión. Está enamorado, pero la relación se rompe. Este golpe emocional, se puede a veces hasta equiparar con el fallecimiento de algún familiar directo. “El dolor es obligatorio; sufrir, es opcional”. El sufrimiento no lo es, ya que el sufrimiento viene del apego, y esto es algo que se comprende, como en reiteradas ocasiones hemos dicho, con la experiencia, con la práctica de la humildad y el respeto, bases para trascender toda la mente; el apego, el deseo, el miedo…al Ego. Cuando se vive una circunstancia donde no sabemos salir adelante sin el apego, hazte preguntas para que intentes ver desde otra perspectiva: – ¿Hay más cosas que me hacen feliz? -¿Estaba bien mi vida antes de esta situación? – ¿Quiero estar así también mañana? -¿Solo soy feliz si esto saliera solo como yo quiero? – ¿Será que pienso solo en mi? – ¿Qué hago para estar mejor? Preguntas de este tipo pueden hacerse siempre y hacernos ver, que el hecho de que algo no haya salido como esperábamos, no quiere decir, ni que nuestra vida ya no tenga sentido, ni que no podamos salir y aprender de ello. Este estado ayuda a aprender de los ‘errores’, nos capacita y ofrece conciencia de que cuando algo ocurre, hay detrás, una lección para comprender. La experiencia siempre llega justo después de necesitarla. También, nos ofrece la oportunidad de darnos cuenta de que nuestra felicidad no estaba en que nos quisieran y nos aceptaran, sino en nuestra actitud hacia nosotros mismos, igual que hacia los demás. Si basamos nuestra felicidad en que dependa de algo o de alguien, pues…bueno, de esto ya tenéis práctica, ya conocéis algunas experiencias. Sin embargo, si cultivamos un estado interior fuerte (la fuerza está en la humildad) y vemos las cosas y a los Seres tal como son, respetando la libertad y siendo felices siendo útiles, cuando venga algo inesperado, podremos aprender para superarlo y seguir comprendiendo de la experiencia, de la práctica del Amor.

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