Crecimiento Espiritual

Liberarnos del Ego

6 mayo, 2014

Liberarnos del ego

¿Por qué experimentamos caos, especialmente cuando estamos decididos a transitar un camino espiritual?

Cuando me hicieron esta pregunta volví mi mirada a los primeros meses cuando comencé a trabajar con Un Curso de Milagros. Cuando mi vida parecía bastante estable ¡se puso patas arriba! ¿Es este el camino espiritual, el camino de la paz, del que todos me hablaban?, me pregunte en aquel momento.
Lo es, pero para conectarnos con nuestro ser, antes es necesaria una purificación. Purificar nuestra mente de condicionamientos, juicios, preconceptos y toda la impureza mental que traemos del pasado. Algunos pensamientos se hacen obvios y los logramos ver ni bien aparecen. Y volvemos a elegir conscientemente.
Otros, en cambio, están fuertemente arraigados de nuestro inconsciente y necesitamos que venga alguien a sacarlos a los empujones, porque nosotros solos no lo podemos reconocer. Egoísmo, falta de integridad, necesidad de perdonar o abrir el corazón. Cada uno ira haciendo su lista.
Los aparentes enemigos, las situaciones caóticas y el dolor emocional que sentimos cuando estamos comprometidos con una verdadera transformación interior, son parte de nuestra purificación. Antes, estábamos cómodos con esa carga de pasado, pero hemos tomado la decisión de ver la verdad y es necesario limpiar el cristal con que nos miramos. Y lo que no podamos ver, alguien vendrá a mostrárnoslo.
¿Qué debemos hacer ante estas situaciones o personas? Aceptarlas como son, porque al hacerlo estaremos aceptando esa parte de nosotros que, por enjuiciarla de mala, hemos escondido en lo profundo de nuestra mente y nos sigue limitando para ver nuestra divinidad.
Aceptar. Esa es la clave de la purificación espiritual.
No se requieren análisis profundos ni conclusiones inteligentes. Aceptar. Aceptar con el corazón. No enjuiciar. Rendirnos ante la necesidad de tener el control. Elegir tener paz y nada más que eso. Aceptar. Dejar ir. Perdonar. Trascender. Dejar fluir. Bajar de la mente al corazón, de la razón a la compasión.
Esto nos convierte en guerreros de la luz, enfrentando molinos de viento para atravesarlos y ver que eran, como los del Don Quijote, un invento de nuestra mente. Porque, justamente, los inventos de nuestra mente son las únicas paredes que nos han encerrado.

Julio Bevione

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