Anímate a ser mejor

Me hubiese gustado no perder el tiempo con…

11 Enero, 2017

A cada uno de nosotros nos hubiera gustado no perder el tiempo con cosas que no lo merecían y hacer otras que nos hubieran reportado mucha más seguridad y disfrute. Mucho más jóvenes, más ingenuos, quizás malgastando algunos de los mejores años de nuestra vida.

Nuestro “yo”, algo más sabio y también menos ingenuo, nos diría que esos son años para vivir y no malgastarlos en actividades, personas o lugares que a largo plazo reportan nulo beneficio, una absoluta pérdida de nuestro valioso tiempo.

¿Qué le dirías a tu “yo” de hace 10 años?

“Si esto lo hubiera sabido hace 10 años”, “Cuánto tiempo malgasté en llorar por algo que no valía la pena”, “Cuántas cosas no viví por miedo y que hoy echo en falta”. “Me hacen falta recuerdos de mi pasado arrebatados por el miedo, la pereza, la tristeza, la inseguridad”.

Me faltan esos trozos del pasado. Sería conveniente especificar algo más, afinar la memoria episódica y semántica e intentar que esos recuerdos de tu “yo” sean reconstruidos. Ya no para soñar cómo podrían haber sido, sino para saber si aún estás a tiempo de vivirlos. Si tuviera esa oportunidad le diría:.

Utiliza las redes sociales como una forma de comunicación, pero no expongas demasiado de ti en ellas.

Que no te apresen emocionalmente. Haz deporte, camina por la naturaleza. Ya sé que estabas muy atareada, mi “yo” siempre ha estado muy ocupado pero mirando hacia atrás créeme, siempre hay tiempo para contactar con la naturaleza, sola o en compañía. Son los recuerdos más amables, los de la naturaleza y los animales.

Puedes dudar de algunos aspectos que te incumben, pero nunca olvides qué es lo que quieres o dónde quieres verte de aquí a unos años. Haz todo lo que esté en tu mano para hacerlo posible, los miedos arrebatan sueños o los retrasan demasiado. Administra tu dinero en cosas que te hacen sentir bien, pero que también te sean útiles. Lo que has gastado en vicios podrías haberlo canjeado por momentos.

No luches por alguien que no demuestra que quiera que lo hagas. No fuerces situaciones, no te angusties, no te deprimas si no conseguiste que alguien te diera lo que buscabas. La vida da muchas vueltas. Si alguien cambia piensa bien si merece esa segunda oportunidad en función de todo lo vivido.

Vas a perder amigos en el camino, no porque te hagan daño, que también, sino porque vas a cambiar y los demás también. Romper la rutina trae personas nuevas, más acordes a cómo vives y sientes en ese momento. No hagas drama con eso. Intenta mantener al menos una relación cordial porque las guerras abiertas sin resolver traen amargos momentos.

No te preocupes tanto por todo. Te darás cuenta de los problemas que tienen solución y los que no y sabrás solventarlos. La mayor parte de las catástrofes de las mentes ansiosas y temerosas solo pasan por su imaginación. Ama a los tuyos y demuéstraselo, aunque estés cansada, aunque no tengas tiempo.

Tu familia, amigos y compañeros, te van a necesitar. A veces te lo pedirán y otras solo te lo harán ver. Una amiga que está cuando se le necesita es una amiga que siempre se recuerda. Una hija que sabe volver para cuidar de su madre llena su alma de lo más grande de la vida.

Intenta estar presente en el nacimientos de la nueva parte de tu familia. Da más abrazos, sé más sincera pero menos combativa. ¿Sabes por qué con el tiempo mucha gente se vuelve más cariñosa? Porque un día siente escalofríos de soledad acumulada y aprende que mantener una actitud distante hacia los demás solo ha provocado distancia, no respeto.

Quiérete y cuídate. Cuídate, mímate, intenta sentirte mejor físicamente, pero no olvides que nada viste mejor y realza más los rasgos que la seguridad y la calma. Cambia solo para lograr sentirte más cómoda en tu piel, nunca por agradar a los demás. No hagas inversiones que no estés segura de poder pagar. Ahorra lo que puedas y no expongas nada más que aquello que puedes permitirte perder. No dudes de querer lo que quieres. Muchas personas cuestionarán tus decisiones o tu forma de vida, pero nunca te arrepientas o le des demasiadas vueltas a haber hecho algo que realmente querías hacer. Tienen a millones de personas para influenciar, que pasen por alto por tu vida. Lee y escribe. No hay sensación comparable a leer algo que escribimos hace años, una fotografía emocional de cómo fuimos en un momento de nuestra vida. Deja de tener miedo y disfruta más de lo que haces. Viaja, haz locuras de vez en cuando y rodéate de personas que están en tu mismo barco, aunque sean muy distintas a ti en apariencia pero no en valores.

No hay nada que no puedas superar, por fuerte que sea. Te lo dice tu “yo” con 10 años más, que sigue en pie y respirando a pesar de todo. Eso sí, establece prioridades, organiza bien tu tiempo y respeta los tiempos de asueto y trabajo, que no interfieran con asuntos que son perfectamente postergables. Los frutos de tu futuro exigen mucha concentración en tu presente.

El pasado que huele a futuro

Ya nada de lo pasado se puede cambiar, se ha ido. Por otro lado, piensa que el pasado es algo que debes olvidar pero del que debes aprender. Está en tu cabeza, en tus lágrimas espontáneas y en el camino que elegiste, dejando a un lado otras opciones.

Ejercicios experienciales como este nos muestran que hemos aprendido mucho más de lo que creemos y que estamos dispuestos a no volver a cometer estos mismos errores, al menos intentarlo. Nuestro “yo” del futuro nos traerá entonces nuevos sueños y “consejos” para llevarlos a cabo. Los que tenías pendientes del pasado, ¿crees que ya no se pueden realizar? No olvides que los consejos a tu “yo pasado”, son los deseos de tu “yo presente”.

Cristina Roda Rivera

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