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La Palabra Diaria - Unity

Consuelo

30 mayo, 2017

 

Consuelo
Encuentro consuelo y paz en el amor de Dios.

La vida tiene sus altibajos. A veces necesito el consuelo de un amigo o ser querido. Otras, soy yo quien consuela. Bien sea que busque solaz o lo provea, sé que la fuente de fortaleza y paz proviene del interior.

Busco consuelo y fortaleza en Dios. Al centrar mi mente y corazón en la oración, dejo ir cualquier pensamiento, reto o duda y simplemente descanso en la quietud. Tomo conciencia del amor infinito que me rodea y eleva mi espíritu.

Si deseo consolar a un amigo o ser querido, oro para ofrecer las palabras y acciones correctas. Entrego mis preocupaciones a la presencia omnisciente de Dios en mí.

Soy consolado por el amor de Dios, y este amor me permite consolar a los demás.

Muéstrame tu misericordia, y ven a consolarme, pues ésa fue tu promesa.—Salmo 119:76
La Palabra Diaria – Unity
Refexiones de vida

Receta para una Vida Plena: Perdón, Aceptación y Confianza

29 mayo, 2017

 

Receta para una Vida Plena: Perdón, Aceptación y Confianza

Sé que el título es pretencioso, o al menos eso dice la mente y sale al cruce tirando sus «encantadores» pensamientos: ¿qué es eso de una receta para una vida plena?, ¡no puede haber algo así!, ¡las cosas son complicadas!, ¡concéntrate que esta semana vence la renta!


En primer lugar decir que cada uno tiene su receta, porque la tenemos, solo no sabemos (no recordamos) donde buscar. Siempre metidos y enfrascados en preocupaciones y que todo está mal (o casi) y buscando salidas en razones superficiales. Pero la receta está, y van saliendo los ingredientes a medida que callamos la mente y nos abandonan esos pensamientos que nos meten en el juego del ego. La receta que les voy a compartir es desde mi experiencia y cada uno debe encontrar la suya en base a los ingredientes que las vivencias nos fueron alcanzando, pero de seguro, a medida que nos vamos encontrando, al final del camino coincidiremos. Paso a detallar.

1er. ingrediente: El Perdón. Cuando en la vida andamos pesados, remachados contra el suelo, cargados y con una presión que nos hunde en el fondo del barro y parece que remamos el bote en un mar de lodo espeso, tómate un tiempo, relájate y repasa tu vida, verás que hay algo-alguien a quien perdonar. Permíteme una aclaración: este «algo-alguien» no es nadie o nada en particular, quizás tu mente te lleve a encasillarlo en una persona o circunstancia pero debes saber que este Perdón nos reconoce como creadores divinos de toda nuestra vida, lo que aquí llamamos pasado, presente, futuro y es por eso que este Perdón va primero «hacia adentro» nuestro, madura, crece y brota del interior hacia los demás. Este Perdón es simple, sin vueltas ni justificativos. El Perdón del que hablo es aquel que te hace lagrimar cuando lo das y lo ofreces del Corazón que quiere salirse del pecho cuando lo sientes y es así porque queremos ensanchar nuestro Amor. Este Perdón viene de la sabiduría que comprende amorosamente que todos somos compañeros en el mismo barco y que la vida es una ruleta hermosa para compartir experiencias y que lo que pasó… pasó y ya no me causa dolor. Perdono desde el Amor, no desde el ego que busca ponerme por encima del otro. Perdono porque este Perdón es la herramienta que me ayuda a soltar los vagones que me impiden alivianarme. Este Perdón es tan poderoso que al sentirlo libero y sano mi relación con todos y conmigo. Me perdono. Soy Consciencia y perdono, perdono y soy Consciencia. Experiméntalo, seguro lo encuentras en tu receta.

2do. ingrediente: La Aceptación. Todo tiene su lugar en el puzle maravilloso de la Vida. Si crees que vives algo injusto es una oportunidad para acercarte a la Vida Plena ¿cómo?, aceptando. Sé que no es fácil, por ahí anda la mente-ego de nuevo haciéndote pelear con todo y todos. Esta Aceptación no es resignación, esto lo entendemos cuando logramos aquietar la mente y empezamos a «Sentir» las cosas, sentimos que aceptando firmamos un pacto de Paz con nosotros mismos que cumplimos desde el Corazón con nuestra Esencia Divina, ya que todo lo creamos desde allí, solo que no lo vemos así y vivimos engañados culpando a otros y a las circunstancias por nuestra «suerte». Acepta y verás que pasas a percibir lo que te pasa desde esa armonía y tranquilidad que esperas y añoras. Acepta consciente para gozar. Acepta y sé paciente. Todo a su tiempo. ¿Encuentras entre tus ingredientes la Aceptación?

3er. ingrediente: La Confianza. El miedo que está presente en nuestras vidas hace que la Confianza sea un ingrediente indispensable en esta receta para una Vida Plena. La Confianza es el combustible que alimenta el motor de todo buscador. «Confío… luego existo». Y persevero en la confianza porque «siento» la perfección de cuanto es. Como aquel no vidente que confía y agudiza sus sentidos para caminar, confiemos y agudicemos nuestro «Todo» para encontrar. La Confianza es hacia nosotros mismos porque ya estamos «despertando» ¡ahora sí! Doy el paso, me lanzo, salto y confío, no veo… pero siento y confío, no escucho… pero siento y confío. Dudo… entonces recuerdo y confío. La Confianza es Paz, es animarse a cumplir nuestros sueños sin peros, es empezar a hacer nuestra Vida Plena desde el Amor donde esta Confianza borra todas las dudas del temor. Sazona tu vida con mucha Confianza. ¿Estás preparado?

Cuando avanzas por la vida combinando estos ingredientes iluminas todo con la Luz del Corazón y la Vida Plena va aflorando a cada paso, entre penurias y olvidos vas encontrando perlas divinas de Amor que te muestran que la Vida Plena que tanto buscas ya la vives. Sólo es cuestión de encender tu Luz para que el resplandor aclare tu andar y el de todos. Ya es tiempo.

Autor: Diego Alcalde

Autosanación Energética

“Entrelazamiento Cuántico”

26 mayo, 2017
En física cuántica existe un concepto conocido como “entrelazamiento cuántico” que inquietó desde siempre al propio Albert Einstein y que, de algún modo, puede aplicarse al comportamiento humano.
Según este principio cuando dos partículas toman contacto entre sí cambian en algún aspecto para siempre. Aún más, aunque no estén cerca una de la otra, aquello que han creado juntas, impacta a su vez en el resto de partículas.
“Todo lo que te molesta de los demás es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo” -Buda- Este entrelazamiento cuántico también nos caracteriza a todos nosotros.
Es fácil de entender, pongamos un ejemplo. Tenemos un compañero de trabajo con una afición muy particular: sembrar críticas. El mal humor que nos produce su comportamiento y actitud se introduce cada día en nuestra mochila emocional, hasta el punto de que ese malestar afecta al trato con nuestra familia.
Todos somos como partículas caóticas chocando las unas con otras e imantando determinadas cargas emocionales. Lo que unos hacen otros lo sufren y los que lo sufren comienzan una cadena de contagio de ese sufrimiento. Es necesario romper esta interconexión que diezma día a día la calidad de nuestras relaciones.
Eduquemos a nuestra mente para que sea capaz de tomar distancia y romper este juego de fuerzas.
Hay cosas que ya no me afectan: el principio de la flotabilidiad Estamos seguros de que a estas alturas de la vida habrá muchas cosas que ya no te afecten. Has aprendido que no es bueno esperar tanto de las personas, que es mejor ser cauto y dejar que el trato cotidiano te revele la auténtica esencia de ese supuesto amigo. No obstante, y a pesar de todo tu bagaje experiencial, aún tropiezas con la misma piedra: la de la decepción.
Porque en estas nuestras selvas comportamentales, la conocida frase de “ser y dejar ser” se convierte muy a menudo en un “yo soy y no te dejo ser”. ¿Cómo evitar que este tipo de actitudes nos afecten? No se trata en absoluto de ser pasivos, de llevar a cabo la “no resistencia” donde convertirnos poco a poco en las dianas de todas las flechas envenenadas. El conocido analista laboral y escritor Daniel Pink nos introduce un término muy interesante a la vez que útil en este mismo contexto: la flotabilidad. Para comprenderlo basta con visualizar una preciosa boya suspendida en el mar. Este objeto sabe muy bien lo que es y cómo la trata el océano, sin embargo, jamás se hunde. Siempre está a flote sobre la superficie sin importar los embistes del océano o las tormentas. Esta resistencia mental proviene de ese punto sutil de equilibrio y fortaleza donde uno sabe muy bien cuáles son sus valores, sus firmezas interiores y sus amarres emocionales. Lo que yo soy y lo que tú eres también está en armonía Las personas esperamos y merecemos respeto, consideración y reconocimiento. Cuando uno de estos pilares se viene abajo tenemos pleno derecho a defendernos, a reaccionar y a protegernos. Sin embargo hay que tener claros varios aspectos. “Tú eres tú y yo soy yo”. Lo que otros digan o piensen de nosotros NO determina lo que somos. No importa cuánto fuego salgan por sus bocas, ni qué tipo de veneno deseen lanzarnos. Quien decide si se quema o no somos nosotros. Quién tiene el poder para retirar la mano y elegir no envenerarse también somos nosotros. “Te acepto por como eres”. Aceptar a una persona no implica estar de acuerdo con lo que dice o hace. Supone dejar de pelear con ella para aceptarla como alguien diferente a nosotros. Aceptar por tanto en este caso es renunciar a más peleas, a invertir más tiempo, esfuerzo y sufrimiento en lo que no vale la pena. Asimismo, en esa renuncia que genera aceptar a una persona por como es para ser libres, también hay cierta armonía. Es desprenderse de algo para recuperar un equilibrio interno: para subir a flote de nuevo. Hablábamos al inicio del principio de “entrelazamiento cuántico”. Sabemos que no estamos solos en nuestros entornos, en estos campos gravitacionales donde todos chocamos con todos en un baile en ocasiones desafinado. En este juego de fuerzas e interacciones, como decía el propio Einstein, casi siempre nos llevamos algo de los demás. Intentemos por tanto no quedar imantados solo por la carga negativa, esa que de algún modo, podemos contagiar a nuestros seres más queridos. Dejemos, simplemente, que los demás sean como deseen ser. Permite que el hablador hable, que el desordenado pierda tiempo en su desorden. Deja que el amargado se amargue la vida y que el criticón se envenene con su propia lengua. Déjalos ser como bien quieran, pero cuando estén cerca de ti, no olvides CÓMO ERES TÚ. Actúa como esa boya firme en el océano, bien aferrada a sus principios, a sus fortalezas internas. Tarde o temprano la tormenta siempre escampa. Valeria Sabater
El Amor

AMAR A UN SER HUMANO

26 mayo, 2017

AMAR A UN SER HUMANO…

Amar a un ser humano es, aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas.

Contemplar con ternura, sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos. Es comprender, que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa.

Es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive, son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo. Es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida.

Amar a un ser humano es, brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto.
Aceptar su experiencia, sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado. Es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo. Es, permitirle descubrir su verdad interior por si mismo, a su manera, apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas, Es, valorarlo por ser quien es, no por como tu desearías que fuera. Es, confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.

Amar a un ser humano es, atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente. Es, descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable. Es, exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas. Es, expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas. Es, disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas. Es, ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, «este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto…si tú quieres recibirlo».

Amar a un ser humano es, disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal. Es, creer en él cuando de si mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha. Es, compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.

Amar a un ser humano es, ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita. Es, aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea. Es, agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una uténtica bendición en tu sendero. Es, disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne. Es, vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es, atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas. Es, hacerle saber y sentir cuanto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce. Es, ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior. Es, hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo. Es, permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría. Es, develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también, atreverte a establecer tus propios limites y mantenerlos firmemente. Es, respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales. Es, tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es, reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo. Es, compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es, ir más allá de su individualidad como persona. Es, percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada «ser humano», de la cual tu formas parte. Es, reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos.

Amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad, es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

D/A

Conexión con Dios

Confía en Dios.

22 mayo, 2017

Confía en Dios.

Él hace Su Labor mucho mejor de lo que tú podrías sugerirle.
Confía en Ti.

El creador te puso a cargo de tu vida; seguro puedes elegir bien qué hacer con ella.
Confía en el Amor. Porque eres Amor.

El miedo es sólo un amor al que golpearon.

Sánate.Confía en que estás en el lugar perfecto, en el momento preciso.
Vive este presente así como es.

Dios lo creó para ti y es perfecto: sumérgete en él, pon atención a cada detalle y siente con plenitud este presente, no la ilusión del presente en el que crees que deberías estar para ser espiritual.

Si vives este presente a plenitud podrás pasar libremente al siguiente, sin lamentos ni indecisiones.
Si vives atento, te darás cuenta de que se encuentra en tu corazón lo que buscabas en tus pensamientos. Así te habla Dios.
¡Que los ángeles acompañen tu camino!

Gracias mi DIOS en tì CONFIO.

Reflexiones de Jeff Foster

UNA FELICIDAD GENERADA INTERNAMENTE

20 mayo, 2017

UNA FELICIDAD GENERADA INTERNAMENTE

No busques la felicidad.

La felicidad nunca proviene fuera de ti, al igual que el calor del Sol, que sólo se genera internamente.

Busca fuera de tu hermoso ser y serás un buscador por siempre, aferrándote u odiando a los demás, serás una víctima del destino o del azar y de los estados de ánimo, de los caprichos, deseos y anhelos de los demás.

Los demás no pueden ser controlados o pronosticados, y su más profunda experiencia está sujeta a las leyes de la impermanencia. Ellos te aman, te olvidan, te castigan, te celebran, te desean, pierden interés, se acercan a ti, se van. Se expanden y se reprimen. A veces mantienen sus promesas, y a veces no; a veces dicen la verdad, y a veces no quieren o no pueden; y eso ya no importa más, porque has dejado de engancharte con ellos, ellos ya no son responsables de tu felicidad, y nunca lo fueron; por favor, no dependas de ellos.Tu autoestima es generada internamente, la calidez de la presencia está siempre contigo.

Mamá y papá te llamaron bueno o malo, te alabaron o culparon, te jalaron o empujaron, quisieron que fueras como ellos o que no fueras como ellos, te escucharon o no, estaban sobrecargados de trabajo o estresados o intoxicados, te bañaron con alabanzas o te las retiraron sin siquiera avisarte; te ignoraron, descuidaron, o se avergonzaron de ti, te golpearon, te tocaron en una forma que no sentías que era la adecuada y silenciaste esa voz que siempre SUPO que eso estaba mal (para retener su amor, para mantenerte seguro y así poder seguir adelante), sin embargo ellos no conocían la verdad, y estaban sintiendo un dolor desesperado… y no lo sabían, y no lo sabían.

Y ahora eres libres, o al menos estás en contacto con Eso que siempre fue libre, porque estás presente, y tu vida es tu vida, y estás respirando, y tienes un infinito valor como una expresión del universo, y tienes el derecho a sentir lo que sientes sin sentir vergüenza. Y tienes mucho que dar, y no necesitas perdonar, porque el perdón es intrínseco a la presencia, y no hay nada que perdonar, y sí mucho que sentir.

Siempre estuviste brillando, pequeño, siempre fuiste la Fuente y el Sol y la Luz, y nadie podría tocar eso, y nadie podría jamás quitártelo.

– Jeff Foster

El Amor

Ente tú y yo

17 mayo, 2017

Ente tú y yo

Entre tú y yo,
es algo más que amor,
es una bendición,
que nos atrapa a los dos,
entre tú y yo,
es una historia ,
de fuego y pasión,
que comienza con besos,
y terminamos llenos de pasión ,
entre tú y yo,
no es un amor,
es un desespero ,
de estar juntos los dos,
compartiendo la vida,
viviendo este amor,
entre tú y yo,
somos dos almas gemelas,
de vidas paralelas,
encontradas en un mismo ,
punto del camino,
llamado el destino,
entre tú y yo ,
es algo más que conocernos,
es sentir la unión ,
que nos liga nuestro amor,
entre tú y yo,
aunque sea el fin del mundo,
somos el universo,
de fuego y amor,
entre tú y yo ,
es algo más fuerte,
más intenso el hecho,
de que tenemos esa química,
esa linda reacción,
que sentimos al mirarnos,
rozar nuestros labios,
unir nuestros cuerpos,
en un fuego de pasión,
entre tú y yo ,
somos dos confidentes,
confidentes del amor,
dos almas gemelas,
unidos en el amor,
una linda fusión,
de química y amor.

Miguel de la Mancha
(poeta y escritor)

Crecimiento Interior

EL FIN DEL ABANDONO

16 mayo, 2017

EL FIN DEL ABANDONO

¡Todos hemos sido abandonados!

O más bien, ¡dentro de cada uno de nosotros
viven profundos sentimientos de abandono!

La sensación de no pertenecer, de ser un extraño,
de estar desconectado de la humanidad,
solo, malo, indigno de ser amado.
Lejos de Dios. Lejos de Casa.
Lejos de nuestra verdadera Familia.
Al borde del Abismo.

¡Esos sentimientos son naturales!
¡No están mal!
¡Tampoco son signo de alguna enfermedad!
¡Todo el mundo los tiene!

Excepto que la mayoría de la gente está tan distraída,
tan adicta, siempre huyendo…
Creyendo que esos sentimientos los destruirán
si comienzan a sentirlos VERDADERAMENTE.

Ellos no vienen a destruir nada.
Son sólo sentimientos.
No son violentos en esencia.
Sólo anhelan ser sentidos.
Ser incluidos, abrazados, amados.
Que se les dé aliento. Espacio. Amistad.

Cuando miras de frente
a tus profundos sentimientos de abandono,
disuelves el más viejo discurso de todos:
«¡He sido abandonado!»

Y encuentras amor aquí mismo.
Donde ERES (estás).

¡No te has abandonado a ti mismo!
El ciclo está completo.

Ahora, descansas profundamente
en tus propios brazos amorosos.

Y la Luz entra en ti…

– Jeff Foster

Autoestima

EL CORAJE DE SER YO MISMA

13 mayo, 2017

EL CORAJE DE SER YO MISMA

Tengo el coraje de …

Abrazar mis fuerzas

Entusiasmarme con la vida.

Disfrutar dando y recibiendo amor.

Enfrentar y transformar mis miedos.

Pedir ayuda y consuelo cuando lo necesito.

Confiar en mi misma.

Tomar mis propias decisiones

y hacer mis propias elecciones.

Ser amiga de mi misma.

Darme cuenta de que tengo derechos emocionales.

Hablarme a mi misma tan amablemente

como lo hago a mis plantas.

Comunicarme amorosamente,

con la comprensión como meta.

Darme a mi misma crédito por mis logros.

Amar a la pequeña niña dentro mío.

Sobreponerme a mi adicción

de la aprobación de los demás.

Darme permiso para jugar.

Dejar de ser una esponja

de absorber responsabilidades.

Sentir todos mis sentimientos

y actuar en consecuencia.

Nutrir a otros porque quiero,

no porque tengo que hacerlo

Insistir en que se me pague correctamente

por mi trabajo.

Poner límites y ajustarme a ellos.

Decir sí sólo cuando quiero decirlo.

Tener expectativas realistas.

Tomar riesgos y aceptar el cambio.

Crecer a través de desafíos.

Ser totalmente honesta conmigo misma.

Corregir creencias erróneas.

Respetar mis vulnerabilidades.

Sanar heridas viejas y actuales.

Decirle adiós a la culpa.

Tratarme a mi misma con respeto

y enseñarle a los demás a hacer lo mismo.

Planear para el futuro pero vivir en el presente.

Valorar mi intuición y sabiduría.

Saber que soy digna de ser bien amada.

Celebrar la diferencia entre hombres y mujeres.

Desarrollar relaciones sanas y de apoyo mutuo.

Aceptarme así como soy…

Mariana Cabrera

El Perdón

ME DISPONGO A PERDONAR…

13 mayo, 2017

ME DISPONGO A PERDONAR…

«Me gusta la sensación de libertad que siento cuando me quito la pesada capa de críticas, miedo, culpa, resentimiento y vergüenza.

Entonces puedo perdonarme a mí y perdonar a los demás.

Eso nos deja libres a todos.

Renuncio a darle vueltas y más vueltas a los viejos problemas.

Me niego a seguir viviendo en el pasado.

Me perdono por haber llevado esa carga durante tanto tiempo, por no haber sabido amarme a mí, ni amar a los demás.

Cada persona es responsable de su comportamiento, y lo que dá, la vida se lo devuelve. Así pues, no necesito castigar a nadie; todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia, yo también.

Continúo con mi trabajo de limpiar las partes negativas de mi mente y dar entrada al amor.
Entonces me curo».

(Louise L. Hay)

error: Tu esencia Divina 2015