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Aprendizajes de vida

Aprendizajes de vida

Aprendí que …

13 mayo, 2014

Aprendí que no existen malos momentos, solamente malas reacciones. También aprendí que la felicidad es una opción, es mi decisión y que, si yo quiero ser feliz, yo voy a ser feliz. Aprendí que entre menos esperas cosas de los demás, más te sorprenderán, que tengo que aprender a ser feliz conmigo para poder ser feliz con los demás, que solamente se puede ayudar a la gente que quiere ser ayudada y que definitivamente estoy rodeado de gente buena. Aprendí que perdiendo también se gana, que cayendo se aprende a levantarse mejor, que sufriendo también me fortalezco, que no solo se llora por tristeza, que el amor viene de uno mismo y que la felicidad siempre se encuentra a la vuelta de la esquina.

Aprendizajes de vida

Más que un anillo de compromiso

12 mayo, 2014

Más que un anillo de compromiso

Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuviera. El joyero le presentó uno. La hermosa piedra, solitaria, brillaba como un diminuto sol resplandeciente.
 
El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó. Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo.
¿Se va usted a casar pronto? – Le preguntó el joyero.
No – respondió el muchacho – Ni siquiera tengo novia.  La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador.
 

Es para mi mamá -dijo el muchacho – Cuando yo iba a nacer estuvo sola; alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera, así se evitaría problemas; pero ella se negó y me dio el don de la vida. Y tuvo muchos problemas. Muchos.
Fue padre y madre para mí. Fue mi amiga, mi hermana y mi maestra. Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. Quizá después entregue otro anillo de compromiso, pero será el segundo.
El joyero no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento aquel que se hacía nada más que a los clientes importantes.

La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es sólo para sobrevivir.
Escribamos aquella carta que pensábamos escribir.
Digamos hoy a nuestros familiares y amigos cuánto los queremos.
No retrases nada que agregue alegría y felicidad a tu vida.
Cada día, hora y minuto pueden ser especiales.

Aprendizajes de vida

Hay dos días de cada semana…

12 mayo, 2014

 

 

Hay dos días en cada semana en los que no nos debemos preocupar.

Dos días que se deben guardar libres de miedo y ansiedad.

Uno de esos días es ayer.

Ayer, con sus equivocaciones y pesares, sus faltas y confusiones, sus dolores y tristezas.

Ayer ha pasado para siempre, fuera de nuestro control; y todo el dinero del mundo no podría cambiar ni una cosa que hayamos hecho, ni podemos borrar una palabra.

Ayer ya pasó. El otro día sobre el que no debemos de preocuparnos es mañana.

Mañana, con sus posibles adversarios, sus problemas, sus promesas grandes y sus pequeños logros.

Mañana volverá a salir el sol, ya sea en esplendor o detrás de una máscara de nubes, pero subirá.

Hasta que llegue no tenemos parte en mañana, pues aún no ha nacido.

Y sólo queda un día:

HOY Cualquier hombre puede pelear la batalla de un solo día.

Cuando nos cargamos con esas horripilantes eternidades, el Ayer y el Mañana, nos derrumbamos. No es la experiencia de hoy lo que lástima a los hombres, sino la amarga culpa, algo que sucedió ayer, y el miedo de lo que traerá el mañana. Vivamos pues, tan sólo un día a la vez, y dejemos confiadamente a Dios todo lo demás.

D/A

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La Carreta Vacía

11 mayo, 2014

 

La carreta vacía
Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: Estoy escuchando el ruido de una carreta.
Eso es -dijo mi padre-.
Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?
Entonces mi padre respondió: Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por el ruido.
Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.
Me convertí en adulto, y ahora, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: «Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace». La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.
Nadie está mas vacío que aquel que está lleno de sí mismo.
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Ofensas enterradas

10 mayo, 2014

Ofensas enterradas:

Un buen día yo enterré una ofensa que dolía.

Creí que podría olvidarla si la dejaba escondida.

El agravio iba creciendo. Cada día lo tapaba. No logré dejarlo atrás. Mucho, mucho me costaba.

La alegría me abandonó, no conocí sino penas. Incapaz era de amar, tenía el alma en cadenas.

A la vera de aquel hoyo clamé con el alma a Dios: «Sana esta herida profunda, Tú que eres el Dios de amor».

Sentí entonces Su presencia; en Sus brazos me sentí. Enjugó mis agrias lágrimas, hizo azul el cielo gris.

Sincerándome con Él, le expliqué mi gran afrenta. Me prestó Su atento oído mientras yo le daba cuenta. Cavé, ahondé y arranqué la afrenta que me oprimía, y entregándola el Maestro libre al fin quedé aquel día.

Así fue como Él quitó la negrura de mi alma y algo hermoso fue a nacer; donde había estado la llaga. Cuando vi en qué convirtió mi tormento y mi pesar, aprendí a dárselo a Él y no enterrarlo jamás.
Autor: Carol Parrott

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El Sacramento de la Sonrisa

7 mayo, 2014
 
EL SACRAMENTO DE LA SONRISA.
 Si yo tuviera que pedirle a Dios un don, un solo don, un regalo celeste, le pediría, creo que sin dudarlo, que me concediera el supremo arte de la sonrisa. Es lo que más envidio en algunas personas. Es, me parece, la cima de las expresiones humanas. Hay, ya lo sé, sonrisas mentirosas, irónicas, despectivas y hasta ésas que en el teatro romántico llamaban «risas sardónicas». Son ésas de las que Shakespeare decía en una de sus comedias que «se puede matar con una sonrisa». Pero no es de ellas de las que estoy hablando. Es triste que hasta la sonrisa pueda pudrirse. Pero no vale la pena detenerse a hablar de la podredumbre. Hablo más bien de las que surgen de un alma iluminada, ésas que son como la crestería de un relámpago en la noche, como lo que sentimos al ver correr a un corzo, como lo que produce en los oídos el correr del agua de una fuente en un bosque solitario, ésas que milagrosamente vemos surgir en el rostro de un niño de ocho meses y que algunos humanos -¡poquísimos!- consiguen conservar a lo largo de toda su vida. Me parece que esa sonrisa es una de las pocas cosas que Adán y Eva lograron sacar del paraíso cuando les expulsaron y por eso cuando vemos un rostro que sabe sonreír tenemos la impresión de haber retornado por unos segundos al paraíso. Debe de ser, por ello, muy fácil enamorarse de gentes o personas que posean una buena sonrisa. Y ¡qué afortunados quienes tienen un ser amado en cuyo rostro aparece con frecuencia ese fulgor maravilloso! Pero la gran pregunta es, me parece, cómo se consigue una sonrisa. ¿Es un puro don del cielo? ¿O se construye como una casa? Yo supongo que una mezcla de las dos cosas, pero con un predominio de la segunda. Una persona hermosa, un rostro limpio y puro tiene ya andado un buen camino para lograr una sonrisa fulgidora. Pero todos conocemos viejitos y viejitas con sonrisas fuera de serie. Tal vez las sonrisas mejores que yo haya conocido jamás las encontré precisamente en rostros de monjas ancianas: la madre Teresa de Calcuta y otras muchas menos conocidas. Por eso yo diría que una buena sonrisa es más un arte que una herencia. Que es algo que hay que construir, pacientemente, laboriosamente. ¿Con qué? Con equilibrio interior, con paz en el alma, con un amor sin fronteras. La gente que ama mucho sonríe fácilmente. Porque la sonrisa es, ante todo, una gran fidelidad interior a sí mismos. Un amargado jamás sabrá sonreír. Menos un orgulloso. Un arte que hay que practicar terca y constantemente. Aprender en la vida, dejando que la alegría interior vaya iluminando todo cuanto a diario nos ocurre e imponiendo a cada una de nuestras palabras la obligación de no llegar a la boca sin haberse chapuzado antes en la sonrisa. Y es que en toda sonrisa hay algo de transparencia de Dios, de la gran paz. Por eso me he atrevido a titular este comentario ha- blando de la sonrisa como de un sacramento. Porque es el signo visible de que nuestra alma está abierta de par en par. 
Autor: Jose Luis Martin Descalzo.
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Amor de Pareja

6 mayo, 2014
  • AMOR DE PAREJA.
     Duele amar a alguien y no ser correspondido. Pero lo que es más doloroso es amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes.

    Tal vez nosotros debamos conocer a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo…
    Una de las cosas mas tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo, y sólo para darte cuenta que al final no era para ti y lo tienes que dejar ir.
    Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.
    Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
    Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te amará, pero no esperes que te amen, sólo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece sé feliz porque creció en el tuyo.
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COMO ES TU CORAZÓN

23 abril, 2014
 ¿Cómo es tu corazón?
Aquel día un joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaba en él un solo rasguño.
Todos coincidieron que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado, el joven se sintió más orgulloso aún y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo lugar.
De pronto un anciano se acercó y dijo: «¿Por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío?». Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no correspondían, pues se veían bordes y aristas irregulares.
Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se sobrecogio, «¿cómo puede decir que su corazón es más hermoso?» pensaron. El jóven contempló el corazón del anciano y al ver su estado se hechó a reir. «Debes estar bromeando» dijo, «comparar tu corazón con el mío… el mío es perfecto, en cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor». «Es cierto» dijo el anciano, «tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo… mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado, muchos a su vez me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque me recuerdan el amor que hemos compartido. Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio; de ahí quedaron los huecos. Dar amor es arriesgado pero, a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando, y alimentan la esperanza de que algún día regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?». El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior. Y ahora dime… ¿Cómo es tu corazón?
Aprendizajes de vida

Aprendí

22 abril, 2014

Aprendí que no existen malos momentos, solamente malas reacciones.

También aprendí que la felicidad es una opción, es mi decisión y que, si yo quiero ser feliz, yo voy a ser feliz.

Aprendí que entre menos esperas cosas de los demás, más te sorprenderán, que tengo que aprender a ser feliz conmigo para poder ser feliz con los demás, que solamente se puede ayudar a la gente que quiere ser ayudada y que definitivamente estoy rodeado de gente buena.

Aprendí que perdiendo también se gana, que cayendo se aprende a levantarse mejor, que sufriendo también me fortalezco, que no solo se llora por tristeza, que el amor viene de uno mismo y que la felicidad siempre se encuentra a la vuelta de la esquina.

error: Tu esencia Divina 2015