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Aprendizajes de vida

Aprendizajes de vida

La Intuición.

26 febrero, 2015

La Intuición. 

La intuición es el primer chispazo que se nos viene a la cabeza cuando queremos tomar una decisión.

Muchas veces el qué es la intuición se confunde con otro tipo habilidades que poseemos como seres humanos, lo que sin duda nos aleja de poder usarla de manera efectiva en las decisiones que tomamos en el día a día.

Estamos entrenados para vivir desde la lógica mental, una herramienta que es muy importante para nosotros, sin embargo, existe una sabiduría que va más allá de eso, pura y libre de juicios a la que podemos acceder si así lo queremos.

Pero como no podemos simplemente reconocer algo que nunca hemos conocido, comenzaré por contarles lo que no es la intuición:

1)      La intuición no es mental, es sabiduría que viene desde otra parte de nuestra existencia.
2)      La intuición no es el cuerpo hablando, aunque podría manifestarse a través de él.
3)      La intuición no es la voz del corazón ni la emoción que sentimos al percibir una situación.

La intuición es el primer chispazo que se nos viene a la cabeza cuando queremos tomar una decisión, es tener certeza más que conocimiento sobre algo más allá de la lógica mental.

Aprender a reconocer ese chispazo es una cosa de práctica, porque ocurre sólo por unas milésimas de segundos antes de que la máquina mental empiece a funcionar y comience todo el proceso lógico al que estamos acostumbrados.

Por eso para acceder a ella debemos aprender a acallar la mente, o al menos controlarla, del mismo modo que es necesario tener consciencia de nuestras emociones y de nuestro cuerpo en el momento en que queramos usarla.

La intuición es sabiduría a la que podemos acceder que está fuera del tiempo y el espacio en el que vivimos, es contacto espiritual con nuestra esencia y la posibilidad de actuar desde ahí, pero sin ser impulsivos.
Por último cabe destacar que la intuición funciona de distintas formas en distintas personas y cada uno debe aprender a reconocer cuál es la forma en que ese chispazo.
De la web

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Sigue tu destino.

23 febrero, 2015

Sigue tu destino.

Sigue tu destino a donde sea que te lleve.

Hay un momento en la vida en que comprendes que es tiempo de cambiar,  y que si no lo haces,  nada jamás podrá cambiar, y sino el Universo decidirá por ti.

Comprendes que si al fracasar no tienes el coraje de comenzar de nuevo, la vida seguirá sin tí. La dicha no nos acompaña siempre y nuestra vida a veces se torna diferente de lo que nos imaginamos.

No siempre nuestros días brindan lo que esperamos. Sin comprender por qué a veces toman rumbos tan imprevisibles que ni en tus sueños hubieran asomado.

Pero igual si no te animas a escoger un caminoo a realizar un sueño, estás en gran peligro de vagar sin rumbo y perderte. Más bien que preguntarte con mil ansias por qué tu vida se ha tornado como es ahora, acepta el camino abierto que te espera. Olvídate de lo que fue no te confundas. Eso ya pasó. Sólo el presente importa. El pasado es una ilusión y el futuro todavía no existe. Pero vivimos hoy.

Mide tus pasos uno a uno sin perder la fe, guardando tu valor y confianza. Con tu frente alta no temas soñar, ni mirar las estrellas. Un poco más de paciencia tu vigor volverá y encontrarás tu camino. Una senda más bella y serena de lo que haz soñado te llevará adonde quieras que te llevecumpliendo todos tus deseos. No pierdas la confianza en tus fuerzas y toma ese nuevo camino. Verás que está lleno de alegrías,  de aventuras y deleite como ni en tus sueños te imaginaste.
De la web

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El que da Recibe dos veces

19 febrero, 2015

EL QUE DA RECIBE EN ABUNDANCIA

Queremos compartirles un hermoso cuento que lleva por título La Botella, y dice así:

Había un hombre que estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Desfallecido llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin ventanas ni techo. Encontró una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y del sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Como pudo se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.

Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: “Usted necesita preparar primero la bomba con toda el agua que contiene esta botella, y antes de marcharse tenga la gentileza de llenarla nuevamente”.

El hombre desenroscó la tapa de la botella que estaba llena de agua…De pronto, se vio en un dilema: Si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca y fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiera, o tal vez no, tal vez la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.

¿Qué debería hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliera agua fresca…o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no sé cuánto tiempo atrás? Al final, derramó toda el agua en la bomba, como pudo agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡Nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia…Agua fresca, cristalina.
Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante, Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajero, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase: “Créanme, funciona… deberá dar toda el agua, para obtenerla nuevamente”.
Abundancia es dar, con la certeza de que el Universo no recompensará.
“El que da Recibe dos veces”
De la web.

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Son muchas las situaciones que le causan dolor al ser humano.

13 febrero, 2015

Son muchas las situaciones que le causan dolor al ser humano.

Algunas de ellas nos hacen perder la dirección y las ganas de vivir, haciendo que nos enfrentemos al dolor, a la apatía, a la indolencia, al desánimo y hasta a la depresión.

Lo más importante, en esos momentos, es recordar que podemos caer y experimentar la pérdida temporal del sentido y la dirección que llevaba nuestra vida… pero luego, tenemos que reunir la fortaleza, el valor y la determinación que nos haga falta para levantarnos y comenzar de nuevo.

La mayoría de las veces el dolor y la afectación que sentimos nos impide tener la claridad mental necesaria para analizar la situación con objetividad y ver un poco más allá para descubrir la solución. Por esta razón, es importante abrirnos a la sugerencia o al comentario positivo que nos haga un buen amigo, esa persona que nos quiere incondicionalmente y que tiene la serenidad y la claridad mental, por encontrarse afuera de la situación, para percibir la posible salida o respuesta que tanto necesitamos.

Ábrete al proceso de aprender y sanar, date el tiempo suficiente para reconocer cuál es la lección pendiente por aprender. Cuando no lo hacemos, el dolor se convierte en rabia, resentimiento, tristeza profunda, desánimo, rebeldía o depresión. Construye una vida nueva y mejor, con dignidad, valor, responsabilidad, alegría, fuerza y fe. No olvides que son los momentos difíciles los que más nos enseñan. ¡Superarlos y usarlos como un trampolín para impulsarnos hará la diferencia!
D/A

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Una mejor manera de vivir

9 febrero, 2015

Una mejor manera de vivir

REGLA NUMERO UNO
Hay que considerar lo bueno que uno tiene. Una vez que uno se da cuenta de lo valioso que es y de cuantas cosas positivas tiene a su favor, las sonrisas volverán saldrá el sol, sonará la música y uno podrá finalmente avanzar hacia la vida que Dios le señaló… con gracia, fuerza, valor y confianza.

REGLA NUMERO DOS
Hoy, y todos los días, uno debe dar más de lo que le pagan por hacer. La victoria del éxito se habrá ganado a la mitad cuando uno aprenda el secreto de dar más de lo que se espera en todo lo que uno hace. Hay que hacerse tan valioso en su trabajo que más adelante uno se vuelva indispensable.

REGLA NUMERO TRES
Cada vez que se cometa un error o se haya sido abatido por la vida, no hay que quedarse demasiado tiempo pensando en ello. Los errores son la forma en que la vida le enseña a uno. Nadie gana de todas, todos, y las fallas que se tienen, cuando ocurren, son simplemente parte del propio crecimiento. Nunca hay que rendirse. Ya llegará el turno de uno.

REGLA NUMERO CUATRO
Uno debe premiar siempre sus largas horas de trabajo y afán de la mejor manera, rodeado de su familia. Hay que alimentar su amor con todo cuidado y recordar que los hijos necesitan modelos, no críticas, y el propio progreso se intensificará cuando uno se esfuerce constantemente por presentar el mejor aspecto de uno mismo a los hijos.

REGLA NUMERO CINCO
Hay que levantar este día sobre una base de pensamientos agradables. ¡Hay que sonreír ! Marco Aurelio, ese sabio emperador y filósofo de la antigua Roma, nos dijo que nuestra vida es lo que de ella hacen nuestros pensamientos. Buena o mala. Desdichada o feliz. Triunfante o desesperada. Buda lo dijo de una manera todavía más enérgica: ‘Todo lo que conocemos es consecuencia de lo que hemos pensado. La mente es todo. Nos convertiremos en lo que pensamos . No importa como se quiera llamarlo, los pensamientos positivos son productivos, los pensamientos negativos estorban y destruyen.

REGLA NUMERO SEIS
Siempre hay que dejar que las propias acciones hablen por uno, aunque todo el tiempo hay que estar en guardia contra las terribles trampas del falso orgullo y la vanidad que pueden detener el propio avance.

REGLA NUMERO SIETE
Cada día es un don especial de Dios, y si bien es posible que la vida no siempre sea justa, uno no debe dejar nunca que las penas, las dificultades y las desventajas del momento envenenen la actitud y los planes que uno tiene para sí mismo y su futuro.

REGLA NUMERO OCHO
Uno nunca debe llenar sus días ni sus noches con tantas nimiedades y cosas insignificantes como para no tener tiempo de aceptar un verdadero reto cuando éste se presente. Esto es válido tanto para el juego como para el trabajo. Un día meramente sobrevivido no es ocasión de festejo. Uno no está aquí para desperdiciar sus preciosas horas, cuando tiene la capacidad de lograr tanto si hace una pequeña modificación en su rutina. Ahora, ¡Ahora mismo! ¡No mañana!

REGLA NUMERO NUEVE
Hay que vivir este día como si fuera el último de su vida. Hay que recordar que sólo se encontrará la expresión «mañana» en el calendario de los tontos. Hay que olvidar las derrotas del ayer y no tomar en cuenta los problemas del mañana. Eso es todo.

REGLA NUMERO DIEZ
A partir de hoy, uno debe tratar a todas las personas que encuentre, sean amigas o enemigas, conocidas o extrañas, como si fueran a morirse a medianoche. No importa qué tan trivial sea el contacto, Hay que brindar a cada persona toda la atención, amabilidad comprensión y afecto que uno pueda mostrar, y hay que hacerlo sin pensar en ninguna recompensa. Su vida nunca volverá a ser igual.

REGLA NUMERO ONCE
Hay que reírse de sí mismo y de la vida. No con el ánimo de burlarse ni de autocompasión plañidera, sino como un remedio, como un medicamento milagroso, que le mitigará a uno el dolor, le curará la depresión y le ayudará a poner en perspectiva la derrota aparentemente terrible del momento. Nunca hay que tomarse demasiado en serio.

REGLA NUMERO DOCE
Nunca deben descuidarse los detalles, ni escatimarse ese esfuerzo adicional, esos cuantos minutos de más, esa palabra suave de alabanza o agradecimiento, esa entrega de lo mejor que uno puede hacer. Usted es alguien especial. Debe actuar como tal. ¡Nunca deben descuidarse los detalles!

REGLA NUMERO TRECE
Hay que recibir cada mañana con una sonrisa. Uno debe considerar el nuevo día como otro regalo especial de su Creador, otra oportunidad dorada para completar lo que uno no pudo concluir ayer. Hay que motivarse uno mismo. Hay que dejar que la primera hora establezca el tema del éxito y la acción positiva que con toda seguridad resonará durante todo el día. El día de hoy nunca volverá a ocurrir.

REGLA NUMERO CATORCE
Uno logrará su gran sueño, un día a la vez, así es que hay que fijar metas para cada día – no proyectos largos y difíciles, sino tareas que lo llevarán a uno, paso a paso, hacia su arcoiris. Debe anotarlas, si así le parece, pero hay que limitar la lista de manera que no se tengan que arrastrar las cuestiones inconclusas de hoy hacia el mañana. Hay que recordar que uno no puede construir su pirámide en veinticuatro horas. Hay que ser paciente. Nunca debe dejar que su día esté tan lleno de actividades que se descuide la meta más importante – hacer lo mejor que pueda, disfrutar este día y mantenerse satisfecho con lo que ha logrado.

REGLA NUMERO QUINCE
Uno no debe permitir nunca que nadie le eche a perder su desfile y de esa manera arroje una sombra de tristeza y derrota en todo el día. Hay que recordar que no se requiere nada de talento, ni abnegación, ni inteligencia, ni carácter, para estar en el equipo de los que encuentran fallas. Nada externo puede tener poder sobre una a menos que uno lo permita. El tiempo es demasiado precioso para sacrificarlo en días desperdiciados combatiendo las fuerzas rastreras del odio, los celos y la envidia.

REGLA NUMERO DIECISÉIS
Hay que buscar la semilla del bien en todas las adversidades. Cuando uno domina ese principio, posee un valioso escudo que lo protegerá bien a través de todos los oscuros valles por donde tenga que pasar. es posible ver las estrellas desde el fondo de un pozo profundo, en tanto que no pueden distinguirse desde la cima de una montaña. de la misma manera, usted aprenderá de la adversidad cosas que uno no habría descubierto jamás sin dificultades. Siempre hay una semilla del bien. Uno debe encontrarla para prosperar.

REGLA NUMERO DIECISIETE
Uno debe darse cuenta que la verdadera felicidad radica dentro de uno mismo. No hay que desperdiciar tiempo ni esfuerzo en buscar la paz, la alegría y el gozo en el mundo externo. Hay que tener presente que no hay felicidad en tener u obtener, sino únicamente en dar. Hay que dar. Compartir. Sonreír. La felicidad es un perfume que no se puede escanciar en los demás sin que unas cuantas gotas caigan en uno mismo.
¿La felicidad… es una mariposa? Tal vez no. «Muy poco se necesita para hacer una vida feliz», escribió Marco Aurelio, «todo se halla dentro de uno mismo, en su manera de pensar». Uno buscará la felicidad eterna y fracasará, a menos que la busque dentro de sí mismo, en su corazón y en su alma, y luego comparta lo que posee sin pensar en ninguna recompensa..
Hay que comunicarse con los demás. La felicidad no es sino el producto secundario de la manera en que uno trata a sus semejantes. Ahora es el momento de ser feliz. Aquí es el lugar para ser feliz. Hay que aprender y comenzar a vivir según las reglas que se le han entregado a usted, reglas que se le presentaron con mucho amor, y compartir su mensaje con otros que piden su apoyo. Sólo entonces aparecerá la mariposa y se posará ligeramente en su hombro mientras suena la cajita de música. Nunca hubo, ni habrá una mejor manera de vivir.

Aprendizajes de vida

A pesar de todo

7 febrero, 2015

A pesar de todo  
 
A pesar de que se duermen
mis sentidos por rutina.
 
A pesar de esa apatía
que bosteza enmohecida.
 
A pesar de muchas broncas
que quedaron escondidas.
 
A pesar de mis fracasos,
mis pecados, mis caídas.
 
A pesar ya de ilusiones
que están por siempre dormidas,
y de fantasmas internos
prendidos de mis pupilas.
 
 A pesar de que me invento
muchas veces la sonrisa.
 
A pesar de que me trague
mis verdades, mis mentiras.
 
A pesar de mis defectos,
de mi cólera, de mi ira,
de mis eternos miedos
que desde mi alma silban,
y que viva disfrazando
mis pequeñas cobardías.
 
A pesar de mi pasado
que me espía a escondidas.
 
A pesar de mis angustias
que rasguñan mis costillas.
 
A pesar de mi energía
que se agota, se termina,
y del paso de los años,
de mis luchas, mis heridas…
 
A pesar de todo eso…
SIGO APOSTANDO A LA VIDA!!!

D/A

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«A mi edad»

27 enero, 2015

«A mi edad» 

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados Desprecio a los oportunistas y personas envidiosas.

No tolero a los envidiosos que tratan de desacreditar a los màs capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Ya no tengo tiempo para proyectos megalomanìacos. No participarè en conferencias que establecen reglas engañosas para erradicar la miseria en el mundo.

No quiero que me inviten a eventos donde se pretende solucionar los problemas del milenio. Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten: estatutos, normas, procedimientos y polìticas, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar melindres de personas que, a pesar de su edad cronològica, son unos inmaduros. No quiero ver las agujas del reloj avanzando en reuniones de «Confrontaciòn», donde solo «ponemos sobre la mesa» las opiniones de los poderosos.

Mi tiempo es escaso como para discutir tìtulos, quiero la esencia. Mi alma tiene prisa. Quiero vivir al lado de la gente humana. Que sepa reìr de sus errores, que no se envanesca con sus triunfos, que no se considere electa antes de tiempo, que no huya de sus responsabilidades. Que defienda la realidad de los marginados y que desee tan sòlo andar al a lado de Dios. Caminar junto a con las personas de verdad.

Disfrutar de un afecto absolutamente sin fraude, nunca serà una pérdida de tiempo. Lo esencial es lo que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazòn de las personas. Gente a quien los golpes duros de la vida, les enseñò a crecer con toques suaves en el alma. Si…. tengo prisa por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar. Mi meta es llegar al final satisfech@ y en paz con Dios.

Piènsalo…Piènsalo Y tu meta cual es para este tiempo màgico que nos que nos queda? porque a la luz del corto perìodo de vida que se nos concede, debemos buscar tiempo para vivir, disfrutar y se felices.
D/A

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Caminar por la senda del desapego

22 enero, 2015

Caminar por la senda del desapego

«Cuantos más apegos dejes caer por el camino, más cerca estarás de encontrarte a ti mismo» Walter Riso.

La sociedad de consumo ha ido transformando todo aquello considerado como accesorio en algo necesario, y esto último en urgente y escaso. Vendiendo tanto productos como ideas y formas de vivir al público. El sentimiento de apego

Podemos sentir apego por personas, animales u objetos personales dotados de algún valor sentimental, pero no sólo esto es apego. Apego también puede referirse al acogimiento de nuestras propias creencias o maneras particulares de hacer las cosas, generándonos malestar cuando lo vemos dañado. Así, nuestro apego nos limita causándonos en muchas ocasiones sufrimiento, convirtiéndose en nuestro anteojos para mirar el mundo.

El apego se basa en nuestro temor e inseguridad, y ésta última en la falta de conocimiento de nuestro Yo.

Por lo tanto el apego sería un estado emocional de vinculación, en algunos casos compulsiva, a una cosa, persona o pensamiento determinado, que genera en ocasiones la creencia persistente de que sin eso no se puede vivir o ser feliz. Pero la felicidad no es aquello que nos rodea o a donde podemos amarrarnos, la felicidad crece de dentro hacia afuera, escondida muchas veces tras los pensamientos de nuestra mente. ¿Y en qué consiste desapegarnos?

El desapego nos permite relacionarnos con todo pero sin causar dolor y sufrimiento. Consiste en el desprendimiento de nuestro interés por el resultado, sin renunciar a la intención ni al deseo, sumergiéndonos en lo desconocido, adentrándonos en el campo de todas las posibilidades.

El desapego implica vivir en el presente, en el aquí y ahora, aceptando la realidad y los hechos que van sucediendo. Está relacionado con el disfrute de las cosas, sabiendo que son transitorias, que no permanecen ni son estáticas. Todo a nuestro alrededor se va modificando, incluida nuestra forma de ser, dependiendo de las experiencias de las que vamos siendo participes.

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe sino que aprendemos a amar, a preocuparnos e involucrarnos sin generar un profundo caos interno, olvidándonos de la necesidad de poseer para ser felices.

Desapegarnos es el sostén de nuestra libertad, permitiendo también ser libres a los demás. Es liberarse de la rigidez abriendo paso a la flexibilidad y las posibilidades. Desapegarse es comenzar a descubrirse a sí mismo sin el obstáculo de la seguridad y certidumbre.

El desaego implica comprender que las pérdidas sucederán y serán inevitables. Que soltaremos de la mano lo que amamos, pero sin dejar de amarlo.
D/A

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DIEZ MANDAMIENTOS PARA UNA VEJEZ FELIZ

20 enero, 2015


DIEZ MANDAMIENTOS PARA UNA VEJEZ FELIZ

Que debemos hacer las personas despúes de los 50 años.

Ten en cuenta que ahora es cuando la vida comienza, ya que las etapas hay que disfrutarlas.

1. Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida!.

2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado/a o al preso voluntario/a. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.

3. Amarás al ejercicio físico como a ti mismo/a. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia.

4. Evitarás actividades y gestos de viejo/a derrumbado/a. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas.

5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo/a y más enfermo/a de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de hospital.
 Deja de auto llamarte viejo/a y considerarte enfermo/a.

6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.

7. Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.

8. Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.

9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego que las que anudan dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. Huye del bazar antigüedades.

10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de que ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas. ¡No te olvides de reír a menudo para mantener la salud!
D/A

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Qué es el duelo

19 enero, 2015

Qué es el duelo

El duelo es la reacción normal ante cualquier pérdida  
La muerte de un ser querido es una de las situaciones más duras que tiene que enfrentar un ser humano. 

Aunque suele provocar reacciones intensas en nuestra psicología (confusión, tristeza, angustia, impotencia, miedo…) y también en nuestro cuerpo (tensiones musculares y otras molestias físicas, pérdida de apetito o de sueño, propensión a enfermedades…) el duelo no es una enfermedad, la enfermedad realmente sería no hacer el duelo.  El duelo por la muerte de una persona importante en nuestra vida es siempre muy doloroso. No hay una varita mágica que nos evite ese sufrimiento. El dolor es inevitablemente el precio que pagamos por amar a otras personas. Si no nos doliera perder a nuestros seres queridos, dejaría de tener sentido toda nuestra existencia.  Estamos preparados psicológicamente para enfrentar pérdidasLa vida es una sucesión continua de pequeñas y grandes pérdidas. El duelo es la reacción ante cualquier pérdida o separación. Estamos acostumbrados desde que nacemos a sobrellevar pérdidas. Antes que nosotros, millones de seres humanos han enfrentado la muerte de sus seres queridos: hijos, parejas, hermanos, hijos… Estamos adaptados y contamos con los recursos psicológicos necesarios para enfrentar estas situaciones. Todos los duelos no son iguales
Aunque el proceso de duelo se pone en marcha de manera natural en todas las personas, hay situaciones que pueden hacer más difícil, más duro, más largo el camino de la recuperación:

Cómo fue la muerte. No es lo mismo una muerte esperada a la que nos hemos ido preparando, que una muerte repentina. Y si la muerte es inesperada, no es lo mismo que la causa sea una enfermedad, por ejemplo, un infarto, que algo traumático o violento cómo un accidente. Todavía será más difícil si ha sido por un suicidio o como consecuencia de un asesinato

Cómo suelo responder habitualmente ante las adversidades. El modo en que acostumbro a enfrentarme a situaciones de crisis. Si sufro habitualmente de problemas de ansiedad o depresión.

Cómo era mi relación con la persona fallecida. Quién era esa persona para mí, qué me daba, cómo de intensa era la unión. Tampoco será lo mismo si nuestra relación fue más bien tranquila, serena, armoniosa o, por el contrario, conflictiva o ambivalente (mezcla de amor y odio) También se hace difícil aprender a vivir sin la otra persona si la relación era muy dependiente (Si lo era todo para mi, lo haciámos todo juntos…)

A quién he perdido. No es lo mismo perder a tus padres ancianos (por doloroso que esto pueda ser) que la muerte de un hijo.

Vivir al mismo tiempo otras pérdidas o dificultades. Por ejemplo, perder el trabajo, un divorcio o sin haberme recuperado de una muerte sobrevenir otra; o vivir la muerte de tu pareja teniendo hijos en edad de crianza y tener que hacer frente a la pérdida de ingresos, etc.El duelo tiene un final Cuando estás inmerso en el dolor del duelo te parece que nunca vas a poder salir de ahí, porque lo único que quieres es tenerla de nuevo y, al mismo tiempo, sabes que nunca la vas a recuperar… Pero todo lo que comienza tiene un final y de la misma manera que comenzó un día tendrá también que terminar. Terminar el duelo no es de ningún modo olvidar, pasar página, abandonar al otro (este suele ser el gran temor de las personas en duelo) Terminar es darle un lugar en lo más íntimo de nosotros, un lugar donde la muerte no puede llegar, donde podremos seguir queriéndolo siempre, donde el amor que nos dio permanecerá intacto y que nos permita abrirnos de nuevo a la vida que sigue.   Es mucho más largo de lo solemos creer Nos preguntamos: ¿Cuánto tiempo va a durar esto? El duelo dura mucho más de lo que se piensa. Existe la creencia errónea de que pasado el primer año, ya tenemos que estar bien. Además suele haber cierta prisa en familiares y amigos; quieren vernos enseguida recuperados cuando en realidad todavía nos queda mucho por hacer. Tú misma también puedes tener prisa por ponerte bien, por dejar de sufrir, por seguir con la vida de antes… Por ejemplo, en la muerte de un hijo, podemos necesitar de 3 a 5 años. En la muerte de la pareja de 2 a 3 años, sabiendo que el dolor no va a ser siempre igual que al principio, que  irá disminuyendo con el paso del tiempo (las crisis serán menos intensas y espaciadas).
Cada duelo como cada persona es distinto
Y por lo tanto, no son comparables. Aunque haya cosas comunes por las que tenemos que pasar todos, el duelo exige al final una respuesta personal. La duración y la intensidad del duelo puede ser muy distinta de unas personas a otras, y no guarda relación con la intensidad de nuestro amor.

El duelo inevitablemente te cambiaNo puedes pretender volver a ser otra vez la de antes. La personas que han pasado esta experiencia reconocen que el duelo les ha hecho cambiar, crecer, madurar, valorar más lo que es realmente importante, salir de si mismas, amar mejor, disfrutar más de las cosas pequeñas de la vida, ser mejores personas, más sensibles y solidarias con el dolor de los demás, tener más esperanza… Reconocen que aun habiendo sufrido mucho, era necesario hacer este camino. Paradojicamente las personas que mas han sufrido después de perder a un ser querido suelen ser las que más esperanza dan otros que enfrentan una situación similar. Existen riesgos
El riesgo de no aceptar la muerte, de morirte con tu ser querido, de no querer volver a la vida, de que la amargura se instale en tu corazón. Aunque el duelo no es una enfermedad y todos los seres humanos lo tenemos que enfrentar tarde o temprano, hay circunstancias en que la situación nos puede superar, nos puede desbordar… Es el momento de pedir ayuda

D/A

error: Tu esencia Divina 2015