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La Medicina es Ahora
Deja que tu experiencia actual se convierta en lo más fascinante de todo el Universo.
Cualquier cosa que esté surgiendo en este momento – ya sea confusión, temor, enojo, dolor o tan sólo un sentido de no saber qué camino tomar – deja que ese movimiento te cautive, te fascine, permite que llene todo el espacio con su esencia. Recíbelo abiertamente y no juzgues su existencia, sea lo que sea.
Y si no puedes recibirlo, si sientes alguna dificultad para permitirlo, ¡maravilloso!, permite eso también.
Acepta esa no-aceptación. Acepta tu incapacidad de aceptar una bendita cosa. Permite que incluso eso sea fascinante, como cuando eras un bebé.
Permite que la turbulencia de este momento se convierta en un arroyo y permite que el arroyo se convierta en un río embravecido y deja que el río fluya hacia el océano y date cuenta de que aquello contra lo que habías estado luchando no estaba separado de la inmensa inteligencia que llamamos Vida.
Sólo era un clamor inteligente pidiendo tu completa atención. El agua (la consciencia) puede asumir cualquier forma – remolinos, lagos, canales, ríos, océanos – porque es todo lo que hay. La resistencia es inútil cuando tú eres todo.
No hay nada que hacer, no hay hacia donde ir. Ahora es el único camino. La herida contiene toda la medicina. Esto es amor más allá de su propia descripción.
Jeff Foster
APRENDÍ QUE.
-Aprendí que todos los conocimientos tienen una finalidad.
-Aprendí que la abundancia económica no es abundancia espiritual.
-Aprendí que la vida de los otros, no es la mía.
-Aprendí que callar en ocasiones es mejor que parlotear.
-Aprendí que la tolerancia es aceptar aquello que más me disgusta.
-Aprendí que la paciencia es la única que permite alcanzar las metas.
-Aprendí que detrás de un suceso hay una acción.
-Aprendí que todos somos iguales y aprendí a sentirlo así.
-Aprendí que no debemos juzgar, para no ser juzgados.
-Aprendí que los niños son el camino de la felicidad.
-Aprendí que los hijos no son míos, son del mundo.
-Aprendí a desatar mis lazos familiares.
-Aprendí que las almas son las que reinarán en la próxima etapa de la tierra. -Aprendí a reconocer el verdadero amor. -Aprendí a llorar por los otros y no por mi. -Aprendí que no debemos temer si estamos en Gracia. -Aprendí que el hombre encadena al hombre. -Aprendí que Dios es infinito amor. -Aprendí que la tierra es un Ser que llora y siente. -Aprendí que la vida se desarrolla en este plano y otros simultáneamente -Aprendí que las almas desencarnadas necesitan de mi oración. -Aprendí que la muerte no existe. -Aprendí que debo cuidar mis tres planos para evolucionar -Aprendí que tengo una misión en parte cumplida. -Aprendí a respetar a mis semejantes. -Aprendí a prestar mi hombro al que lo necesite. -Aprendí que los deseos impulsan, pero no debo permitir que me aten. -Aprendí que no debo perder el tiempo en lograr satisfacciones materiales. -Aprendí que no puedo hacer nada por nadie si no lo desea. -Aprendí que las almas deben despojarse de sus deseos para crecer. -Aprendí como el ego me tienta para dejar el camino. -Aprendí a ver el alma en los ojos de los demás. -Aprendí a reprimir el llanto para consolar a los demás. -Aprendí que el camino es fácil cuando vas de la mano de tu alma semejante. -Aprendí a decir TE AMO -Aprendí que mi rostro es el reflejo de mi alma. -Aprendí a reconocerme como culpable de mi karma. -Aprendí a mantener la calma en momentos difíciles. -Aprendí que nada es por casualidad. -Aprendí a dar lo máximo de mí en el trabajo -Aprendí a volar al espacio infinito. -Aprendí que el AMOR DIVINO es el único que te da la paz.
TODO ESTO LO APRENDÍ EN LA ESCUELA DEL AMOR…
D/A
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CUMPLIMOS LA EDAD MADURA
Actualmente, estamos viviendo una etapa del despertar, una etapa de pasar de la edad adolescente a la edad madura.
Los seres humanos estamos empezando a presenciar, a través de nuestras experiencias y miles de reencarnaciones, un cambio, un salto evolutivo de nuestra consciencia colectiva.
Somos luz y como luz que somos, hemos estado miles de años experimentados la sombra, ya que en esto consiste el proceso de expansión; tenemos que experimentar la sombra para poder tomar consciencia de que somos luz.
Es tiempo de sanación, de limpieza interior, es tiempo de transmutación. Y la sanación es dolorosa, pues hay que tomar consciencia de todo el dolor que está surgiendo de nuestro interior y del cual no éramos conscientes, para poder abrazarlo, para poder transformarlo en luz.
Este es el significado del despertar espiritual; es un retorno a nuestro equilibrio interno, a nuestro centro, a dar importancia a nuestra parte espiritual para volver a conectar con el ser que somos en esencia, y prepararnos para la Unión con la Totalidad.
D/A
Para ser felices tenemos que saber ignorar a muchas personas.
Tenemos que aprender a vivir y a desatender aquellas actos, palabras o sentimientos que pretendan o consigan anularnos.
Sencillamente hay personas que resultan conflictivas y que nos atormentan con sus quejas, con sus juicios y con sus dramas.
Esto puede resultar agobiante, abrumador y altamente tóxico, pues condiciona nuestro bienestar a la incertidumbre de sus actuaciones.
Por eso tenemos que dejar de alimentar aquellos intercambios que nos chupan la energía y nublan nuestra realidad.
Así que lo primero que hay que aprender es a ignorar a cierta gente en aquellos momentos en los que nos estén haciendo daño.
Se feliz
Aléjate de todo lo que te aleje de ti
Aléjate de lo que te haga daño, de lo que oscurezca tu vida, de lo que se convierta en siniestro.
Aléjate de las personas tóxicas porque tu salud lo agradecerá. No permitas que se desmorone tu mundo.
La balanza emocional debe inclinarse por el lado de tu bienestar y, aunque el sufrimiento es inevitable y debemos aceptarlo, es imprescindible que lo sepamos manejar a voluntad.
O sea, que a los demonios a veces hay que abrazarlos para lograr verlos como “menos malos”.
No te olvides de que de vez en cuando tenemos que descargarnos. La mente, como el cuerpo, debe desintoxicarse de radicales libres, de emociones negativas, de pasados conflictivos, de personas que la desestabilizan.
Así que, aléjate de todas aquéllas personas que vienen a quejarse y no aportan nada positivo a tu vida.
Si t gusto compártelo
D/A
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REFLEXIÓN:
Cuando Mahama Gandhi estudiaba Derecho en Londres, un profesor de apellido Peters le tenía mala voluntad….pero, el alumno Gandhi nunca le bajó la cabeza y eran muy comunes sus encuentros:
Un día Peters estaba almorzando en el comedor de la Universidad y el venia con su bandeja y se sentó a su lado…El profesor muy altanero, le dice: «Estudiante Gandhi, Ud. no entiende!!!
Un puerco y un pájaro, no se sientan a comer juntos»…. Y Gandhi le contesta : Esté Ud. tranquilo profesor, yo me voy volando» y, se cambió de mesa…
El profesor Peters verde de rabia, porque entendió q el estudiante le había llamado Puerco, decidió vengarse con el próximo examen…
Pero el alumno respondió con brillantez a todas las preguntas del examen …Entonces el profesor le hace la siguiente interpelación:
«Gandhi, si Ud. va caminando por la calle y se encuentra con una bolsa y dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿cuál de los dos se lleva? «…
Gandhi responde sin titubear: «¡Claro que el dinero, profesor!» El profesor sonriendo le dice » Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?»…
Gandhi responde: » Cada uno toma lo que no tiene profesor»…
El profesor Peters, histérico ya, escribe en la hoja del examen: «IDIOTA» y se la devuelve al joven Gandhi…
Gandhi toma la hoja y se sienta… Al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice: » Profesor Peters, Ud. me ha firmado la hoja, pero no me puso la nota…
A veces la gente intenta dañarnos con ofensas que ni siquiera nos hemos ganado … Pero solo nos daña el que puede y no el que quiere…
Si permites que una ofensa te dañe… Te dañara …
Pero si no lo permites , la ofensa volverá al lugar de donde salió…
No nos dejemos ofender por los demàs, seamos fuertes y astutos
A veces las transformaciones duelen pero una vez estamos cambiados, ya jamás volvemos a ser los mismos.
Somos renovados y nos sentimos totalmente nuevos y diferentes. Sé que el proceso a veces es como subir una cuesta empinadísima y cuando vamos comenzándola, pensamos que es demasiado larga y que no podremos subirla.
Ya cuando estamos a mitad de camino pensamos, ¿en qué estaba pensando cuando decidí que la subiría? Y tal vez lleguen pensamientos de querer volver a atrás.
Pero yo te digo hoy: ¡TEN RESISTENCIA! ¿Cómo es que después que vas a mitad de camino, que tanto trabajo te ha costado, vas a volver para atrás?
¡Tienes idea de todo lo que te estás arriesgando a perder! De todo lo que habías progresado sin siquiera darte cuenta. De la voluntad que has empleado para lograr este lento pero necesario proceso.
Es que cuando las transformaciones surgen de adentro, son más difíciles pero también las más genuinas.
Porque lo que va pasando dentro de nosotros va reflejándose hacia afuera. A veces Dios tiene que remover unos escombros muy pesados que cargamos. El con amor poco a poco va liberándonos de las cadenas que quieren atarnos y destruirnos.
¡Dios hace cosas maravillosas cuando comienza a trabajar con nuestras vidas! Él toma nuestro corazón y comienza a barrerlo, a limpiarlo a descontaminarlo.
Luego lo purifica, nos hace ver las cosas tan diferentes. El aire no es el mismo, ni los olores, la gente no nos parece igual, nada parece de la misma forma.
Y tal vez es que cuando nos percatemos de lo que ha sucedido dentro de nosotros, veremos que quienes no somos iguales, que quienes hemos cambiado hemos sido nosotros. Y que ha sido para bien, para edificación, para disfrutar nuevos aires de libertad.
Entonces somos más libres para amar y perdonar; para dar pero también para recibir. Gozamos y disfrutamos siendo quienes somos porque aprendemos a auto aceptarnos y valorarnos.
Apreciamos que tal vez somos un diamante en bruto, pero que Dios nos está puliendo, esculpiendo y sacando brillo para que tengamos muchos kilates.
Piensa por un momento: ¡Qué fea la oruga, que linda la mariposa! Así nos sucede a nosotros también de momento, no parecemos tan bellos ni tan llamativos, pero luego nos convertimos en una hermosa mariposa con colores e identidad propia. Así que no te desanimes, vas por buen camino, ni tomes atajos, ni desistas. Después de un tiempo comprenderás y lograrás ver que este proceso que hoy te parece duro fue tan solo un peldaño que te llevó hacia el propósito para el cual fuiste diseñado por Dios.
Autora: Brendaliz Avilés
TU PROPIO LIBRO…
«En cada página de un libro, y detrás de cada palabra (independientemente de lo que se esté describiendo y de lo que esté sucediendo en la historia) se encuentra el espacio en blanco del papel, raras veces notado, y casi nunca apreciado, sin embargo, absolutamente esencial para que las palabras puedan ser vistas.
El papel en sí, nunca es afectado por la historia que se cuenta; éste está ahí tan sólo para contener las palabras, sin condición alguna. Una historia de amor, una guerra épica, una comedia ligera…, al papel realmente no le interesa.
El papel no teme el final de la historia, tampoco siente nostalgia por los tiempos pasados dentro de ella.
Las páginas de en medio no necesitan saber cómo termina la historia, y la última página no llora cuando muere el personaje principal. El papel ni siquiera sabe que la historia ha «terminado».
Es anterior al tiempo.
Tú no sabes cuántas páginas queden en el libro de tu vida. No sabes cómo terminará esta autobiografía. Desde el punto de vista de la mente, «tu vida» aún no está completa, y así es como constantemente está intentando averiguar el final de tu historia de la mejor manera.
¿Cómo resolver todo a la perfección? ¿Cómo resolver los problemas pendientes? ¿Cómo atar todos los cabos sueltos?
Pero desde el punto de vista del papel, esto es, desde el punto de vista de tu verdadera identidad como consciencia, la vida siempre está completa tal y como es, y no hay ningún problema por resolver, y la incertidumbre de las cosas es su propia solución.
La historia no necesita ser «completada» en el futuro para que la consciencia esté plenamente presente ahora. El papel simplemente acoge las palabras exactamente como están.
Desde el punto de vista del papel, incluso si la historia es una historia épica, desde la primera hasta la última página, nada ha pasado en realidad. Toda la historia se ha desenvuelto dentro de la perfecta e inmutable paz.
Tu propio libro no es, quizás, un «best seller» mundial. Sin embargo, es el libro más apacible que pueda llegar a existir»
JEFF FOSTER
HOMBRE
Querido Hombre, desde hoy y por ahora:
HONRO tu existencia y sabiduría ancestral.
Tu cuerpo de fortaleza indescriptible cuando de construir o defender se trata.
Tu temple frente a la adversidad.
AGRADEZCO cada experiencia a tu lado.
Sano mis heridas con aquellos que me han lastimado y evito la crítica a tu género, pues más que mi rival eres mi complemento.
REZO por aquellos que aún son machistas y se burlan de su
parte femenina. Esa que logra en ellos una sensibilidad y entrega desbordantes.
RESPETO tu forma de ver la vida, tan distinta a la mía, pero tan complementaria a mi existencia.
VALORO tu esfuerzo por conseguir el alimento del hogar, por ser el pilar y fuente de ingreso Universal.
VENERO tu forma de hacerme estremecer con un beso y una caricia, tomo cada orgasmo como un regalo del cielo, en el cual tú eres mi fuente favorita para obtenerlo.
DISFRUTO que seas esa semilla que germina en mi vientre, otorgándome la plenitud de ser Madre, creadora y portadora de vida.
DESEO que el motivo de nuestra Unión y afecto, sea el resultado de una vida plena. De equidades, sin luchas, temores ni quejas el uno por el otro.
Dejando de juzgarte libero las cadenas que se han impuesto a través del tiempo.
Atendiendo tus necesidades me inclino al servicio divino, sin mirarlo como una obligación sino como recompensa a tus actos.
Amando tu ser y esencia, honrando tu bella existencia es que logro convertirme en una verdadera MUJER en plenitud y consciencia.
Kok – Uhga
Arte: Lorenz V.
YO YA NO SOY ESA PERSONA…
«¿Alguna vez te sucedió que alguien te hablara como si fueras alguien que ya dejaste de ser?
Luego de un tiempo de esfuerzo sostenido en trabajar internamente con tus rasgos más difíciles. Luego haberte muerto por dentro a lo que ya no te servía, y haber renacido.
Luego de asumir tus miserias y ponerles dedicación para transformarlas, haciéndote cargo de ellas… Y, sin embargo, alguna persona (y quizás muy cercana!) le habla a alguien que ya no está allí, en tu interior. Y quisieras decirle, haciendo señas como para despertarle de un hechizo hipnótico:
– “Hey! Yo ya no soy esa persona!”. Y a veces resulta como hacerles señas a un ciego…
Es doloroso, ¿verdad?
Genera impotencia, y, muy frecuentemente, de poco valen tus intentos para que el otro comprenda que tu identidad ya no es esa: como dice las Tradiciones de Sabiduría, la identidad de cada ser humano está regida, como toda la realidad, por una ley de impermanencia.
Todo cambia. Todo se transforma. Y en nosotros está que se transforme hacia arriba o hacia abajo, evolucionando o bien retrogradando… (Sí: nuestra evolución no depende de “lo que la vida nos haga”, sino de nuestra actitud para aprovechar todo lo que nos suceda, haciéndonos a nosotros mismos.)
La complejidad de nuestra especie provoca que nos movamos en este mundo, más que en contacto con lo que es, vinculándonos, en cambio, con imágenes que construimos sobre lo que es. Y esto puede ser tan mecánico que uno quede imposibilitado de ver eso que verdaderamente es: le superponemos imágenes y emociones, tal como lo hace un proyector de diapositivas.
Volcamos en esa persona viejas imágenes que tenemos de ella. (Ni hablar de que también proyectamos asuntos irresueltos de nuestro pasado, y además rasgos propios, de nuestra sombra psicológica, que no asumimos como nuestros).
Así, en lugar de relacionarnos de verdad con un otro real, terminamos estableciendo vínculos ficticios, pues el otro está en la misma situación.
Dos seres humanos intercambiando rancias imágenes, como cuando de niños hacían trueques con figuritas o estampitas… Se trata de una discapacidad vincular, tan común que, por ser una discapacidad invisible, la tomamos como “normal”, y etiquetamos vínculos muertos como “mi amigo”, “mi marido”, “mi novia”… La mayoría de la gente se queda medianamente tranquila con esto. Pero quien ha comenzado a despertar, no.
Esta circunstancia, ¿tiene solución?…
Sí. Pero es trabajosa. ¿Querrás intentarlo?
Se trata, primero, de investigar en nuestra propia interioridad qué imagen uno tiene de sí mismo. Porque el fenómeno de relacionarse con imágenes no sólo se da con los demás, sino también intrapsíquicamente. Es un logro fundamental en el trabajo sobre sí llegar a contactar con algo interno que no es impermanente: algo mucho más hondo que las diversas autoimágenes con que nos referimos a nosotros mismos. Esta constatación interna de que no soy esas imágenes que he creído como “yo”, disuelve las fantasmagorías que hemos fabricado sobre nuestra identidad. La guía esencial es una pregunta: “¿Quién soy realmente?”
Si parto de la base de que no soy como, desde mis condicionamientos, imagino ser, ni soy las imágenes que otros proyectaron sobre mí, y que una y otra vez he asumido como propias, esa pregunta va teniendo respuestas. Respuestas no-intelectuales, sino de una calidad vivencial inequívoca. La autoobservación, la Conciencia-Testigo de la que hablan las Tradiciones de Sabiduría, es la herramienta clave.
Y sólo si puedo hacer contacto, poco a poco, con quien realmente soy, lograré entonces hacer contacto con quien el otro realmente es.
Podré ver qué imágenes proyecto en él.
Podré disuadir en el otro, quizás, las imágenes que tenga de mí. Si ese maravilloso fenómeno vincular no se produce, los seres humanos experimentamos algo nítidamente doloroso: hambre de intimidad. Y procuramos saciar ese hambre de múltiples formas erróneas. Millones de personas nacen, viven y mueren sin haber experimentado esa intimidad que, desde nuestra esencia, todos anhelamos.
Como ves, el primer paso para acceder a ese tipo de contacto vincular, es comenzar a relacionarnos desnudamente con nosotros mismos. Puede ser doloroso. Puede ser intrincadamente trabajoso. Pero quizás sea una de las cosas más bellas que una persona pueda hacer en este mundo: estar en comunión consigo mismo, y, desde allí, quizás vivenciar la comunión con otro, más allá de las viejas imágenes.
Te deseo que puedas. Pero, sobre todo,
te deseo que quieras…»
(VIRGINIA GAWEL)










