Reflexiones

Los años pasan volando.

26 junio, 2017

Los años pasan volando.
Tu vida pasa volando. Antes de que te des cuenta estarás fuera de tu cuerpo y ¿dónde estarás?

Si sabes quién eres, no estarás en ninguna parte. Si piensas que sabes quién eres, estarás en alguna parte.

A dónde vamos depende de nuestros pensamientos.

La mente es la misma, incluso después de la así llamada muerte. Tus pensamientos determinan adónde vas.
Por ejemplo:
Si crees en el cielo y el infierno. Si crees en el infierno más que en el cielo, te encontrarás después de salir de tu cuerpo en una situación infernal. Pero tú has creado esa situación. Nadie te envía allí. No hay nadie que te envíe a ningún lugar. Tú creas el lugar al que vas por lo que sabes.

Si crees que mereces ir al cielo te encontrarás en un lugar celestial. Pero eso es sólo por un corto tiempo. Entonces la ley del karma se hace cargo y te lleva donde se supone que debes estar. Puedes encarnar en este planeta de nuevo. O puedes ir a un planeta diferente.
Por lo tanto, la persona sabia, no quiere ir a ninguna parte.

La persona sabia nunca muere. Porque nunca ha nacido.

No hay ningún lugar adónde ir y no hay nada que hacer. Simplemente te fundes en la consciencia. Te conviertes en consciencia. Te conviertes en omnipresencia y siempre eres feliz.

No hay nacimiento y no hay muerte. No hay un ir y venir. No hay absolutamente nada. Pero la nada a la que me refiero se llama consciencia-dicha. La nada a la que me refiero es, tú no pierdes tu individualidad, tu individualidad se expande y te vuelves omnipresente.
Puede que hagas la pregunta, «¿Cómo puede la individualidad de cada uno expandirse de la misma manera? ¿Entonces habrá miles de millones de individualidades?»

No, sólo hay una individualidad y ésta es el Ser (Sí mismo). Y ésta eres tú. Tú eres la Realidad Última. Pero ahora mismo con tu mente finita es difícil que lo comprendas. Es por eso que tienes que entender que tú no eres tu cuerpo-mente fenoménico. En cuanto te deshaces del concepto de cuerpo-mente eres libre.
Siempre y cuando creas que eres la consciencia del cuerpo-mente, estás bajo las leyes del karma. Y todo lo que le hagas a otra persona, vendrá de regreso a ti. Tendrás que pagar por todo. Todo lo que hagas a otra persona siempre vuelve.

La única libertad que tienes es comprender que tú no eres el cuerpo y guardar silencio o no reaccionar ante cualquier condición.
La mente nunca se detiene, siempre va de acá para allá. La mente no sabe la diferencia entre el cuerpo actuando o el cuerpo no actuando. La mente se mueve por los mismos pensamientos que tienes. Es sólo cuando los pensamientos paran, cuando cesan, que la mente deja de moverse. Y cuando la mente deja de moverse, todo el karma cesa.
Y cuando no hay karma, ya no tiene ningún poder sobre ti. No estás bajo ninguna ley. Así que no hay nada que puedas hacer y eres libre. Ya no hay nacimiento ni muerte para ti. Ya no hay ningún ir y venir. Tus acciones se convierten en acciones sin valor, ya que la acción sólo es vista por la persona inconsciente. En realidad, la persona consciente, despierta, no realiza ninguna acción.
Si quieres encontrar la libertad y la liberación en esta vida, tienes que ralentizar tu mente y parar tus pensamientos. Son tus pensamientos los que te mantienen en la esclavitud. La única cosa en que tus pensamientos piensan, es en el pasado y en el futuro. Pero de alguna manera tienes que llegar a estar centrado en el momento y llegar a ser totalmente espontáneo.
Sé que parece una especie de locura cuando se piensa en ello, porque te dices a ti mismo: «Bueno, ¿no tengo que planificar mi futuro? ¿No tengo que aprender las lecciones de mi pasado? ¿No tengo que trabajar hacia mi meta, lograr algo en este mundo?»

Todas estas son tendencias humanas. Suena muy lógico cuando se piensa en ello. Pero date cuenta de lo que he dicho, «¡Cuando se piensa en ello!».
Ahora, ¿qué crees que pasaría si no tuvieras pensamientos? Puedo asegurarte que tu vida sería mejor de lo que nunca ha sido en el mundo. Tendrías una vida mejor que la que has tenido en tu vida.
Cuando piensas, ¿qué es lo que piensas?

Piensas en tus comodidades corporales, piensas en comida, alojamiento, trabajo y dinero, salud y lo que sea. Son esos mismos pensamientos los que te mantienen alejado de tu mayor bien. Si fueras capaz de parar tu mente de pensar, un poder misterioso se haría cargo de todo y descubrirías que por no pensar estás en una mejor posición como nunca has estado en tu vida.

Pero cada vez que piensas te preocupas, ¿no?

Te preocupas por el futuro, te preocupas por la crueldad del hombre hacia el hombre, te preocupas si tu relación va a durar, si vas a ser despedido de tu trabajo, si esto va a suceder, si aquello va a suceder. Esos mismos pensamientos causan que esas cosas sucedan.
Por lo tanto, te corresponde a ti girar la mente dentro de sí misma. Cuando la mente se vuelve hacia sí misma, reposa automáticamente en el centro del corazón. Y el centro del corazón no es más que la consciencia.

La consciencia es tu verdadera naturaleza. La consciencia es omnipresencia.

Entonces te conviertes como en una pantalla gigante. Una pantalla de cine universal gigante. Y todas las imágenes del mundo y el universo se superponen sobre ti. Despiertas al hecho de que eres la pantalla y la pantalla es la consciencia o pura conciencia. Y te das cuenta de que todo es una proyección de tu mente. Que todo es el Ser. Y puedes decir sinceramente: «Todo lo que contemplo es el Ser y yo soy eso».
Robert Adams

Reflexiones de Jeff Foster

CÓMO FALLAR MARAVILLOSAMENTE

24 junio, 2017

CÓMO FALLAR MARAVILLOSAMENTE

A veces, incluso con la mejor de las intenciones y el gran esfuerzo, tu vida no resulta como habías esperado, o planeado o soñado.

Tu corazón está roto. Lloras de decepción. Hay un crudo, inquietante sentimiento en la barriga. Un viejo sentimiento de temor llega de visita, un sentido familiar de abandono cósmico.

«Me equivoqué.»

En medio de tu dolor, sientes la tentación de volverte contra el mundo. Culpar a alguien. Atacar a alguien. Buscar represalia, venganza. O atacarte a ti mismo, con algún comportamiento adictivo. Rápido, adormecer el dolor. Beber algo, comer algo, comprar algo, hacer el intento de no sentir nada.

Te etiquetas a ti mismo como ‘malo’ o ‘equivocado’ o ‘inútil.’ Te llamas a ti mismo ‘fracaso,’ un ‘desperdicio de espacio,’ palabras que aprendiste cuando eras joven. Y después tu mente empieza a darle vueltas al futuro. No sólo un día de fracaso, hoy, sino años de fracaso por venir. Toda una vida de fracaso, terminando en la muerte.

Abandonaste el momento presente y te sentiste atraído por una narrativa dualista de pasado y futuro, éxito y fracaso, correcto y equivocado, bien y mal.

Pero las palabras no son la cosa. Así es que aquí hay una invitación. Baja tu ritmo. Sé curioso.

Deja que la abierta y curiosa atención se dirija hacia el momento presente. ¿Podrías sentirte fascinado con el sentimiento presente de fracaso? ¿Cómo sabes que esto es fracaso? ¿En qué parte del cuerpo lo sientes? Regresa al inquieto, crudo sentimiento, al dolor visceral que está vivo en este momento. Regresa a la nausea, a la pesadez, a la presión, a la penetrante sensación en la barriga. Sólo por un momento, no huyas ni trates de adormecerte ante estos movimientos. Siéntete curioso por las sensaciones que hay aquí. Dales espacio; permíteles danzar, moverse. No te distraigas de esta preciosa parte de ti. Ella simplemente anhela una amorosa atención en este momento.

Estas abandonando la pesada historia de ‘yo y mi fracaso.’ Te estás exponiendo a la vida; conectándote contigo mismo en un momento en el que necesitas tu propia ternura, más que nunca.

Y de entre los escombros y las expectativas no cumplidas, una vida nueva y diferente puede crecer. Podrías sentirte inquieto, destrozado; tu corazón podría estar sensible y en carne viva; tus certezas puede que se hayan convertido en polvo, pero estás vivo, y dispuesto a sentir lo que necesita ser sentido. Y tu mayor fracaso podría llegar a ser tu mejor comienzo, el momento en el que aprendiste más sobre ti, la escena de la película donde descubriste la humildad, el coraje, y el amor propio más radical.

Mantente cerca; no puedes fallar.

– Jeff Foster

Aprendizajes de vida

A veces creemos que la vida nos dice «no», cuando solo nos dice «espera»…

20 junio, 2017
Las cosas no siempre son lo que parecen, dicen por allí, pues cabe destacar que tampoco ocurren de la manera y en el momento que deseamos, sin embargo, eso no quiere decir que sea un capítulo cerrado, simplemente puede suceder después, incluso de las maneras más inesperadas.
En la vida ocurren cosas, curiosamente nuestro camino nos lleva por circunstancias inesperadas, indeseadas y muchas otras nos deja como en el medio de algo, una relación, una situación, incluso decisiones que tenemos que postergar aunque no lo deseemos y más adelante, nos damos cuenta que la vida nos coloca delante de la misma circunstancia, de la misma persona y de las decisiones que en algún momento dejamos de lado.
Que las cosas no suceden cuando lo deseamos no significa que no sucederán, la justicia se cumple de cualquier manera y no podremos evadir la de ningún modo.
Vivimos momentos, experimentamos sensaciones tan maravillosas pero tan fugaces, que en muchos casos deseamos que permanezcan, más la vida nos aleja, nos distancia, nos separa de ese mágico momento, más eso no quiere decir que no volverá, que ese espacio que tanto anhelamos y que no queremos perder, regresa, justo en indicado para ser retomado.
Lo mismo ocurre con situaciones que deseamos vivir y hacemos todo lo que está a nuestro alcance para materializarlo, sin embargo, no se hace posible, no en ese momento de nuestro vida, esto no significa que no nos corresponda, que no sea lo indicado, simplemente no es el momento justo. La vida es sabia, el tiempo es perfecto en el ciclo del universo, en la majestuosidad de la vida y en la virtud de las cosas, es preciso saber aceptar y entender que todo llega en su momento y que elegir el sufrimiento por no tenerlo en el momento deseado, no es la actitud más acertada, especialmente porque más adelante comprenderemos el accionar de las cosas y que todo fluye como y cuando corresponde. No pierdas la fe y la esperanza, aprende a leer en el libro de la vida, a entender que el tiempo es sabio, certero y perfecto en el presente eterno, que nos corresponde vivir ni más ni menos, que lo que hoy y ahora estamos enfrentando.
RINCON DEL TIBET.
Reflexiones de Jeff Foster

Sé paciente con la tristeza.

15 junio, 2017

Sé paciente con la tristeza.

Deja que se acerque, deja que te engulla si es necesario.

Hasta que no haya división entre ‘yo’ y ‘tristeza’.

Hasta que no puedas llamarla más ‘tristeza’.

Hasta que sólo haya intimidad.

La tristeza te mantiene dócil y flexible.

Te recuerda, cuando has olvidado, la hermosa fragilidad que hay detrás de todas las cosas.

En la ternura del corazón reside su capacidad de amar.

La tristeza no es lo opuesto a la alegría, es el portal hacia ella.

– Jeff Foster

Armonìa

No dejes que…

14 junio, 2017
No dejes que una nube te tape la maravillosa luz del día simplemente acepta que hay cosas que no tienen solución y cosas que no podrás cambiar o tener.
Por tu propio bien deja esas cosas de lado y disfruta de lo mucho o lo poco que tengas.
Será mejor merece la pena vivir feliz así.
Piensa que hay otras alternativas para nuestras vidas cosas que siempre vienen bien centrémonos más en las cosas que poseemos y en ser más agradecidos.
Evitemos pasarnos el día pensando en las carencias que hay.
En este mundo hay personas que darían todo por tener una pequeña parte de lo que tenemos mientras tanto nos angustiamos deseando lo que tienen lo demás.
Deja esos malos pensamientos y empieza a ser feliz con todo lo que posees valoremos y disfrutemos de lo que hoy existe en nuestras vidas.
Reflexiones

Las madres màs persistentes, tienen hijos màs exitosos

11 junio, 2017

¿Me estás escuchando? ¡Haz tus deberes! ¡Recoge la ropa! ¿Por qué está tu mochila tirada en el suelo? ¡Friega los platos! ¡Céntrate en tu futuro! ¿Me estás escuchando? ¡Tienes que estar en casa a las 8! ¿Has terminado los deberes de mates? ¿Te ayudo con los deberes? ¡Lávate la cara! ¿Parezco una criada? ¿Te has lavado los dientes? ¿Has terminado de recoger tu cuarto?

¿Te sientes identificada con todas estas preguntas? ¿Se las haces a tus hijos a diario? Pues aunque a veces te digan que eres un poco pesada, haces bien. No dejes de hacerlo, un estudio ha demostrado que las madres más persistentes tienen hijos más exitosos.

La investigadora Ericka Rascon – Ramirez de la Universidad de Essex ha liderado un estudio que asegura que “detrás de toda mujer de éxito hay una madre insistente“. La investigación ha analizado encuestas de 15.000 niñas de entre 13 y 14 años desde 2004 a 2010. En una sesión informativa Ericka dijo que “la medida de las expectativas en este estudio refleja una combinación de aspiraciones y creencias acerca de la probabilidad de acceder a una educación superior declarada por la mayoría de los padres, en la mayor parte de los casos la madre.”

Las hijas cuyas madres tienen mayores expectativas sobre ellas, toman mejores decisiones. El estudio revela, por ejemplo, que los padres persistentes reducen la posibilidad de que sus hijas adolescentes se queden embarazadas en un 4% sobre los padres que tienen menores expectativas. Además, estas hijas tienen más posibilidades de ir a la universidad, terminar una carrera con éxito y conseguir mejores puestos de trabajo.

“En muchos casos tenemos éxito haciendo lo que creemos que es más conveniente para nosotros, aunque sea en contra de nuestros padres. Pero no importa cuanto nos esmeremos en evitar las recomendaciones de nuestros padres, de alguna forma influyen, aunque sea sutilmente en las decisiones que tomamos, aunque creamos que son extremadamente personales”, cuenta Ericka.

Durante la adolescencia, es probable que tus hijos no entiendan porque tu única misión en la vida sea “fastidiarlos”. Con los líos que suelen tener en la cabeza, los dramas del instituto y las melodramáticas relaciones adolescentes, no son capaces de procesar el profundo significado que hay detrás de todo lo que les dices, que lo haces porque los quieres y que lo único que quieres para ellos es que tengan el mejor futuro posible. Eres insistente y pesada para que consigan sus objetivos, para que tengan una rutina y sepan enfrentarse a la vida real. Pero seguro que cuando entren en los veinte empiezan a apreciar ese esfuerzo. Así que no decaigas, algún día te lo agradecerán.

S

¿Eres una madre que estás siempre encima de tus hijos? ¡Cuéntanoslo!

D/A

Aprendizajes de vida

SIGUE ADELANTE

10 junio, 2017

Se te permite seguir adelante.

Acuérdate eso, todos los días.

Recuerda que está bien dejar a alguien que ya no está cumpliendo tu vida.

Sigue adelante tanto para las relaciones platónicas y románticas.

Tienes permiso para dejar ir todas esas amistades unilaterales que has estado sosteniendo tan profundamente, simplemente porque han sido amigos durante tanto tiempo. Si ya no son el tipo de amigo que necesitas, permítete dejarlos ir. No los mereces.

Se te permite seguir adelante con el novio o novia que no te trata de la manera que te mereces. El amante que trata de invalidar tus sentimientos. El amante que te enfada, pero nunca se responsabilizará de ser la causa de tus emociones. Tus sentimientos son válidos.  Vales más que eso.

Se te permite alejarte de las personas que ya no encajan en tu vida. Tal vez es porque has cambiado, y sólo quieres quedarte en casa los viernes por la noche en vez de ir a los a los que van tus amigos de fiesta. Tal vez es otra señal que él ha cambiado y ya no es la persona de la cual te enamoraste. Tal vez es la distancia. Tal vez estás creciendo. Tal vez es sólo el tiempo.

No importa cuál sea la situación o cuál es tu razón, se te permite marcharte. Se te permite seguir adelante.

Perdónate por eso.

Perdónate por no mantener a esas personas alrededor. Ellos siguieron su curso en tu vida, pero eso ya terminó y está bien.

Perdónate por las veces que nunca les diste una razón. Perdónate por las veces que no sabías la razón.

Perdónate por los momentos que te arrepientes. Los momentos en los que te gustaría quedarte, o los momentos en que los extrañas. Te mudaste por una razón, recuerda eso.

Eres libre de crecer apartado de las personas. Eres libre de perder sentimientos por las personas.

No le debes nada a nadie, especialmente no un lugar en tu vida.

Esta es tu vida. Tú eres el que tiene el control.

Sigue adelante de quien sea y lo que quieras.

Sigue adelante con ese trabajo que te drena mentalmente.

Pasa de ese corte de pelo que has estado diciendo que cambiarás durante años.

Sigue adelante con ese programa que odias pero tus padres querían.

Está bien para seguir adelante.

Se te permite seguir adelante.

Por lo tanto, sigue adelante.

D/A

Anímate a ser mejor

SÍ, ESTOY DESTROZADO, ¡PERO ENTERO!

9 junio, 2017

SÍ, ESTOY DESTROZADO, ¡PERO ENTERO!

No te curas ‘del’ trauma.
Simplemente te conoces a ti mismo
como la Vida Misma.

Y vuelves tu mirada hacia el lugar que se siente herido.
Y lo imbuyes de atención,
que es amor.

Y quizás la herida se quede contigo para siempre.
Tal vez camines constantemente con ese dolor.
Pero ahora, tú lo cobijas, no él a ti.
Tú eres el contenedor, no lo contenido.

Ya no te controla, la herida.
Porque está empapada de presencia consciente ahora.
Empapada en Ti.
Amada por Ti.
Incluso está siendo celebrada por Ti.

No te curas ‘del’ trauma.
Encuentras la cura ‘en’ el trauma.
Te encuentras a ti mismo en el núcleo sagrado del trauma.
El Uno que siempre está presente.
El Uno capaz de soportar
incluso los momentos más difíciles.
Y sobrevivir.
El Uno indestructible.
El Uno infinito.
El Uno Poderoso.
Tú.

El trauma mismo se convierte en un portal hacia Dios.
Hacia lo Absoluto.
Hacia el Amparo de Ti Mismo.

Y llorarás de alegría,
y llorarás de tristeza,
y llorarás de alivio,
y lanzarás un grito de revelación,
«Sí, estoy destrozado,
¡Pero entero!»

– Jeff Foster

Anímate a ser mejor

El Más Grande de los Alivios

8 junio, 2017

El Más Grande de los Alivios

No tienes que sentirte ‘bien’ todo el tiempo.

No tienes que estar libre de resistencia todo el tiempo, feliz todo el tiempo, iluminado todo el tiempo, en paz todo el tiempo.

¡No hay ningún ‘todo el tiempo’! Tú eres mucho más grande que eso, menos limitado. No estás sujeto ni al tiempo ni al espacio. Tú eres el espacio para ese ‘estar bien’ o ‘no estar bien’, para la aceptación y la resistencia, para la luz y la oscuridad, para la alegría y el dolor.

No necesitas ninguna imagen fija ni inamovible acerca de ti mismo.

No necesitas ser el gurú iluminado, ni tampoco el guerrero espiritual. No necesitas ser el pacífico, ni el despierto, ni el fuerte, ni el evolucionado, ni el inmune al sufrimiento. Todo eso son limitaciones a tu naturaleza.

Simplemente sé lo que tú eres, no ‘esto’ o ‘aquello’, sino El Uno, el espacio para todo ello. ¡Absolutamente todo!

Permite que la vida te tumbe de tu pedestal de vez en cuando, hasta que pierdas todo interés de estar en un pedestal.

~ Jeff Foster

El Amor

El Compromiso de Amor Más Profundo

4 junio, 2017

El Compromiso de Amor Más Profundo

No tenemos que comprometernos a un futuro juntos. El futuro es tan desconocido, y somos tan fluidos, y estamos tan cansados de pretender que sabemos.

Nuestros pensamientos y sentimientos están en constante cambio, son incontrolables, como un océano salvaje de amor.

Nuestros deseos crecen y menguan; nuestros sueños nacen y mueren a cada momento.

No tenemos que comprometernos a una cierta forma de amor. Las formas están cambiando siempre, como las mareas.

No necesitamos seguridad aquí. No estamos buscando comodidad, sino la Verdad.

Hagamos un compromiso más profundo; uno que no pueda romperse o perderse.

Para con la presencia. Para ser (estar) aquí y ahora.

Para dar todo de nosotros mismos. Para conocer, y dejarnos conocer.

Para decir la verdad, hoy; sabiendo que nuestra verdad podría cambiar mañana.

Para inclinarnos ante el otro, incluso si nuestros corazones están rotos o sensibles.

Sin promesas, sin garantías.

¡El amor requiere de coraje! ¡Sí!

Porque el amor es un campo, no una forma. Comprometámonos con el campo, recordemos el campo en cada momento de nuestros preciosos días en esta Tierra.

En diez años, podríamos seguir juntos. Podríamos tener hijos. Podríamos vivir juntos, o separados.

Podríamos no volver a vernos nunca más. Este podría ser nuestro último día.

Si somos honestos, en realidad no lo sabemos; el no saber es nuestro Hogar.

Podríamos ser amigos, o amantes, o extraños, o familia, o podríamos seguir siendo algo indefinido, más allá de la narrativa, nuestro amor no puede ser capturado en palabras.

Aquí, al borde de lo conocido, en la línea que algún día dividió la cordura de la locura, y la duda de la certeza, jugamos, bailamos, bebemos té, nos acariciamos, lloramos, nos encontramos.

Sacrificamos la comodidad y la previsibilidad. Pero lo que ganamos es asombroso: Este tremendo sentido de estar vivos. Completamente abiertos a los misterios del amor, a los misterios de nuestros cuerpos.

Un poco en carne viva, tal vez. Un poco temblorosos. Quizás un poco desorientados, pero tal vez este sea el precio de ser absolutamente libres.

Tal vez una antigua parte de nosotros siga aún buscando a mamá o papá, a esa Persona Mágica que jamás habría de irse, que siempre estaría allí, que habría de llevarse la soledad reprimida que vive en nuestras entrañas. Amando esa parte asustada, también; inclinándonos ante esa parte, también, pero sin ser controlados por ello.

Y los demás les preguntarán:
¿Qué hay de su futuro?
¿Qué pasará si tienen hijos?
¿Cómo diablos se definen ustedes?
¿Por qué le temen al compromiso?
¿Por qué huyen de la seguridad? ¿De la comodidad? ¿Del futuro?

Los llamarán locos, o dirán que no conocen el amor, o que están perdidos, o que son poco amorosos y egoístas, y ustedes sonreirán, y entenderán su miedo, porque ese miedo fue alguna vez el de ustedes, y ahora ya no pueden abandonar su camino.

Y nadie tiene que caminar con ustedes. Nunca.

En determinado momento, sólo la Verdad los hará sentir satisfechos. Una verdad viviente, renovándose a sí misma en cada momento, la Verdad salvaje del corazón abierto.

Cuando el Amor y la Verdad son Uno, cuando el Compromiso está profundamente enraizado en cada respiración, podemos finalmente pararnos frente a frente sin resentimiento, y estallar en el más melancólico de los atardeceres, cobijados en la más profunda alegría.

Caminando solos, juntos, solos.

– Jeff Foster

error: Tu esencia Divina 2015