Reflexiones

Un Rey Rico y Poderoso

1 marzo, 2015

Había una vez un rey rico y poderoso, dotado de gran inteligencia, y aún mayor soberbia. 

Tal era su orgullo, que nadie le parecía un rival digno para disfrutar de su afición favorita, el ajedrez, e hizo correr la voz de que daría la décima parte de sus riquezas a quien mostrará tener la dignidad suficiente.

En cambio, si el rey no lo consideraba digno, sería decapitado de inmediato. Muchos arriesgaron sus vidas desafiando al orgulloso rey. Fueran ricos o pobres, torpes o inteligentes, el rey los encontraba siempre indignos, pues o no eran sabios jugadores, o no podían rivalizar con su poder.

Con el tiempo, desaparecieron los temerarios rivales, y el rey comprobó satisfecho que no había en la tierra nadie digno de enfrentarse a él. Años después, un pobre mendigo se acercó a palacio con la intención de jugar contra el rey.

De nada sirvieron las palabras de aquellos con quienes se cruzó, que trataban de evitarle una muerte segura, y conseguió llegar al rey, quien al ver su harapiento aspecto no podía creer que a aquel hombre se le hubiera pasado por la cabeza ser un digno rival suyo. –

¿Qué te hace pensar que eres digno de enfrentarte a mí, esclavo?- dijo el rey irritado, haciendo llamar al verdugo. – Que te perdono lo que vas a hacer. ¿Serías tú capaz de hacer eso?- respondió tranquilo el mendigo. El rey quedó paralizado. Nunca hubiera esperado algo así, y cuanto más lo pensaba, más sentido tenían las palabras de aquel hombre. Si le condenaba a muerte, el mendigo tendría razón, y resultaría más digno que él mismo por su capacidad para perdonar; pero si no lo hacía, habría salido con vida, y todos sabrían que era un digno adversario…

Sin haber movido una ficha, se supo perdedor de la partida. – ¿Cómo es posible que me hayas derrotado sin jugar? Juegue o no juegue contigo, todos verán mi indignidad.- dijo el rey abatido. – Os equivocáis, señor. Todos conocen ya vuestra infamia, pues no son las personas las indignas, sino sus obras. Durante años habéis demostrado con vuestras acciones cuán infame e injusto llegásteis a ser tratando de juzgar la dignidad de los hombres a vuestro antojo. El rey comprendió su deshonra, y arrepentido de sus crímenes y su soberbia, miró al mendigo a los ojos. Vio tanta sabiduría y dignidad en ellos, que sin decir palabra le entregó su corona, y cambiando sus vestidos, lo convirtió en rey. Envuelto en los harapos de aquel hombre, y con los ojos llenos de lágrimas, su última orden como rey fue ser encerrado para siempre en la mazmorra más profunda, como pago por todas sus injusticias. Pero el nuevo rey mostró ser tan justo y tan sabio, que sólo unos pocos años después liberó al anterior rey de su castigo, pues su arrepentimiento sincero resultó el mejor acompañamiento para su gran inteligencia, y de sus manos surgieron las mejores leyes para el sufrido reino.
D/A

Reflexiones

Más allá del ruido las palabras.

28 febrero, 2015

 

Más allá del ruido las palabras.El escuchar es un arte que no se obtiene fácilmente, pero en él hay belleza y gran comprensión. Escuchamos con distintas intensidades de nuestro ser, pero nuestro escuchar es siempre con una idea preconcebida o desde un punto de vista particular.

No escuchamos simplemente; se interpone siempre la pantalla de nuestros propios pensamientos, de nuestras conclusiones, de nuestros prejuicios […]. Para escuchar tiene que haber quietud interna, una atención relajada; hay que estar libre del esfuerzo de adquirir.

Este estado alerta y, no obstante, pasivo, puede escuchar lo que está más allá de la conclusión verbal. Las palabras confunden; son sólo medios exteriores de comunicación; pero para comunicarnos más allá del ruido de las palabras, en el escuchar tiene que haber una pasividad alerta. Los que aman pueden escuchar; pero es extremadamente raro encontrar a alguien que escuche. Casi todos vamos tras de resultados, queremos alcanzar metas; estamos siempre venciendo y conquistando; en consecuencia, no escuchamos. Sólo cuando uno escucha, oye la canción profunda de las palabras.

Escuchar sin el pensamiento No sé si alguna vez ha escuchado a un pájaro. Escuchar algo requiere que su mente esté quieta; no con una quietud mística, sino simplemente quietud. Yo le estoy diciendo algo; para escucharme, usted tiene que estar quieto, no tener toda clase de ideas zumbando en su mente. Cuando mira una flor mírela, no la nombre, no la clasifique, no diga que pertenece a tal especie; cuando hace todo esto, deja de mirarla. Por eso digo que escuchar es una de las cosas más difíciles que hay: escuchar al comunista, al socialista, al diputado, al capitalista, a cualquiera, a su esposa, a sus hijos, a su vecino, al conductor del autobús, al pájaro… simplemente, escuchar. Sólo cuando escucha sin la idea, sin el pensamiento, está usted directamente en contacto; estando en contacto, sabrá si lo que él está diciendo es verdadero o falso; no tendrá que discutir al respecto. El escuchar trae consigo libertad Cuando hacemos un esfuerzo para escuchar, ¿estamos escuchando? Ese esfuerzo mismo, ¿no es una distracción que impide el escuchar? Cuando usted escucha algo que le causa deleite, ¿hace un esfuerzo? […]. No podemos percibir la verdad, ni ver lo falso como falso, mientras nuestra mente está ocupada, de cualquier forma que sea, con el esfuerzo, la comparación, la justificación o la condena […]. El escuchar es, en sí mismo, una acción completa; el puro acto de escuchar trae su propia libertad. Pero ¿estamos realmente interesados en escuchar, en transformar nuestra confusión interna? Si usted escuchara… en el sentido de estar alerta a sus conflictos y contradicciones, sin forzarlos dentro de ningún patrón particular de pensamiento, tal vez estos conflictos y estas contradicciones podrían cesar por completo. Vea, estamos constantemente tratando de ser esto o aquello, de lograr un estado especial, de capturar una clase de experiencia y de evitar otra, de modo tal que la mente está siempre ocupada con algo; jamás está quieta para escuchar el ruido de sus propias luchas y dificultades. Sea sencillo… y no trate de llegar a ser alguna cosa o de capturar alguna experiencia.
Escuchar sin esfuerzo Ahora me está usted escuchando; no hace un esfuerzo para prestar atención, sólo está escuchando; y si en lo que escucha hay verdad, hallará que dentro de usted ocurre un cambio notable, un cambio no premeditado ni ansiado; tiene lugar una transformación, una revolución completa en la que rige sólo la verdad y no las creaciones de su mente. Y, si me permite sugerirlo, usted debe escuchar de esa manera todo; no sólo lo que estoy diciendo, sino también lo que dicen otras personas, escuchar a los pájaros, el silbato de una locomotora, el ruido del autobús que pasa. Encontrará que cuanto más lo escucha todo, mayor es el silencio, y ese silencio no es roto, entonces, por el ruido. Sólo cuando ofrece resistencia a algo, cuando coloca una barrera entre usted mismo y aquello que no desea escuchar, sólo entonces existe una lucha.
Escúchese a sí mismo Usted tiene que escucharse a sí mismo y no al que le habla. Si escucha al que le habla, él se vuelve su líder, su método para comprender, lo cual es un horror, una abominación, ya que así ha establecido la jerarquía de la autoridad. Por lo tanto, lo que usted hace aquí es escucharse a sí mismo. Está mirando el cuadro que pinta el que le habla; ése es su propio cuadro, no el de él. Si eso está bien claro, que usted se está mirando a sí mismo, entonces puede que diga: «Bien, me veo tal como soy, y no quiero hacer nada al respecto», y ahí se termina la cosa. Pero si dice: «Me veo tal como soy, y tiene que haber un cambio», entonces comienza a elaborar su propia comprensión, lo cual es por completo diferente de aplicar lo que dice el que le habla […]. Si, en cambio, mientras uno está hablando usted se escucha a sí mismo, gracias a ese escuchar hay claridad, hay sensibilidad; ese escuchar hace que la mente se sane, se fortalezca. Sin obedecer ni resistir, se torna despierta, intensa. Únicamente un ser humano así puede dar origen a una nueva generación, a un mundo nuevo.
J. Krishnamurti

Crecimiento Personal

Colócate en el lugar de otro.

27 febrero, 2015

Colócate en el lugar de otro.

Colocarte en el lugar de otra persona, implica ser uno con el otro por un instante, para saber cómo siente y piensa, a diferencia muchas veces de lo que nosotros creemos o interpretamos acerca de ellos.

Estar en el lugar de otro de vez en cuando especialmente cuando vas a criticarlo, evitará dejarte llevar por la reacción y cometer una equivocación.

Hoy pensaba que eliminar la crítica y el juicio de nuestra vida diaria es una tarea difícil de realizar, especialmente si has sido formado en este principio. Al mismo tiempo reflexionaba en lo pacífica que se tornaría nuestra existencia si lo lográsemos.

Piénsalo por un momento… ¿Estás de acuerdo? Siempre es más fácil ver desde afuera los errores que cometen los demás, pues fuimos enseñados a fijar nuestra atención en otros y no en nosotros. Algunas veces la actitud crítica se vuelve un hábito difícil de concientizar, otras veces son la rabia, el dolor, la frustración, la envidia o los celos, la fuente de motivación para criticar duramente al otro sin darnos cuenta que ignoramos una de las leyes que preserva el equilibrio del Universo, la Ley de acción y reacción,  que es la causante de que todo lo que hagamos o entreguemos a los demás nos sea devuelto siempre en la misma dirección e incluso con mayor intensidad en casi todos los casos.

De esta manera, la vida nos permite aprender al experimentar en nosotros mismos las consecuencias de nuestra forma de actuar. La próxima vez que sientas ganas de hacer algún comentario negativo acerca de alguien, detente y reflexiona: ¿Puedes con tu comentario mejorar su actitud o comportamiento, y/o tal vez darle solución a esa situación, o evitar un conflicto o enfrentamiento posterior? Si la respuesta es no, detente porque puedes causar más daño que bienestar. Si la respuesta es sí, entonces escoge el momento y las palabras que usarás para compartir con ellos tus sugerencias dirigidas a construir y aportar. «Camina por la vida suavemente para no herir a otros y al mismo tiempo hazlo con firmeza para dejar una huella producto de tu diferencia». Sigamos siempre la enseñanza de Jesús: «Ama a tu prójimo como a ti mismo».
D/A

Aprendizajes de vida

La Intuición.

26 febrero, 2015

La Intuición. 

La intuición es el primer chispazo que se nos viene a la cabeza cuando queremos tomar una decisión.

Muchas veces el qué es la intuición se confunde con otro tipo habilidades que poseemos como seres humanos, lo que sin duda nos aleja de poder usarla de manera efectiva en las decisiones que tomamos en el día a día.

Estamos entrenados para vivir desde la lógica mental, una herramienta que es muy importante para nosotros, sin embargo, existe una sabiduría que va más allá de eso, pura y libre de juicios a la que podemos acceder si así lo queremos.

Pero como no podemos simplemente reconocer algo que nunca hemos conocido, comenzaré por contarles lo que no es la intuición:

1)      La intuición no es mental, es sabiduría que viene desde otra parte de nuestra existencia.
2)      La intuición no es el cuerpo hablando, aunque podría manifestarse a través de él.
3)      La intuición no es la voz del corazón ni la emoción que sentimos al percibir una situación.

La intuición es el primer chispazo que se nos viene a la cabeza cuando queremos tomar una decisión, es tener certeza más que conocimiento sobre algo más allá de la lógica mental.

Aprender a reconocer ese chispazo es una cosa de práctica, porque ocurre sólo por unas milésimas de segundos antes de que la máquina mental empiece a funcionar y comience todo el proceso lógico al que estamos acostumbrados.

Por eso para acceder a ella debemos aprender a acallar la mente, o al menos controlarla, del mismo modo que es necesario tener consciencia de nuestras emociones y de nuestro cuerpo en el momento en que queramos usarla.

La intuición es sabiduría a la que podemos acceder que está fuera del tiempo y el espacio en el que vivimos, es contacto espiritual con nuestra esencia y la posibilidad de actuar desde ahí, pero sin ser impulsivos.
Por último cabe destacar que la intuición funciona de distintas formas en distintas personas y cada uno debe aprender a reconocer cuál es la forma en que ese chispazo.
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Crecimiento Personal

La inteligencia emocional en la pareja.

25 febrero, 2015


Inteligencia emocional en la pareja.

A veces no es fácil. A veces pesan demasiado las emociones y nos sentimos desbordados, cercados por una realidad que no podemos afrontar.

Nadie llega a este mundo con un manual bajo el brazo y un chip instalado en su corazón, capaces de dictarnos qué hacer y cómo actuar en cada momento.

Las relaciones de pareja son complejas, hay que armonizar dos universos en uno solo para que juntos, se integren en un mismo pentagrama, en un misma carretera donde discurrir con tranquilidad y felicidad.

Pero ¿cómo lograrlo? Discusiones, diferencia de intereses, sentimiento de soledad o incomprensión…la Inteligencia emocional nos ofrece un marco teórico desde el cual, poder aprender y revalorizar muchos aspectos de nuestra vida.

Hay que tener clara una cosa, el barco de una relación de pareja, no podrá navegar con un solo capitán. Se necesita la cooperación de dos personas para afrontar mareas y tempestades.

¿Quieres conocer las principales claves?

Amar no es solo querer, es comprender

Este tipo de conocimiento empieza siempre en uno mismo, si sabemos identificar nuestras propias emociones (alegría, rabia, desilusión, miedo, ansiedad), también hemos de ser capaces de reconocer las emociones de nuestra pareja.

Ser el espejo del otro

Una relación debe ser un camino para que dos personas, crezcan no solo como individuos sino también como pareja. Es decir, hay que permitir que el otro piense de forma diferente, que tenga sus propias necesidades y que madure tanto a nivel profesional como personal, dentro de la propia pareja.

No se trata en absoluto de vetar o prohibir, de cercarnos en una relación donde no hay libertad. Hay que tomar conciencia de que en una relación emocionalmente inteligente, cada persona debe ser el espejo del otro: “yo te comprendo y te respeto”, “sé lo que sientes, sé lo que necesitas”.

No hay que cambiar al otro a nuestra voluntad, hay que ir encajando piezas entre los dos para que la relación sea armónica.

Comunicación

Debemos practicar una escucha activa. Bien es cierto que en ocasiones, nos pueden decir cosas que no queremos escuchar, pero el entendimiento parte siempre desde este punto.

Todo conflicto, toda diferencia, necesita de un buen diálogo desde donde comunicar ideas, emociones, sentimientos… siempre es importante verbalizar este complejo mundo interior en voz alta “yo siento que…” “yo pienso qué…” “me siento…” “lo que me pasa es…”

Habla en primera persona para que la otra persona te entienda, pero escucha también sus palabras. Las personas hábiles en Inteligencia Emocional, suelen establecer regla a la hora de comunicar, saben negociar, buscando el momento idóneo en el que, sencillamente, sentarse y hablar.
Hay quienes por ejemplo, prefieren guardar silencio hasta llegar a casa, a un ambiente íntimo en el cual dejar salir al exterior lo que sentimos, pensamos y necesitamos.

Autoconocimiento y aceptación del otro

Para construir una relación de pareja eficiente, es esencial que nos conozcamos a nosotros mismos ¿cuáles son mis límites? ¿cuáles mis inseguridades, mis miedos, mis necesidades?
En ocasiones, las personas inmaduras son las que más dificultades tienen para establecer un vínculo con su pareja. Son individuos con muchas inseguridades, llenas de dudas, de celos… de aspectos no superados a nivel personal. Es esencial que te conozcas a ti mismo, solo entonces, podremos comprender también a la otra persona. Para mantener el vínculo es indispensable también saber aceptar al otro.

Las descalificaciones nunca son buenas. Todos tenemos virtudes y defectos… limitaciones que hay que saber ver y aceptar. Si amas a una persona, no quieras cambiar su personalidad. Hay que construir entre ambos un modo de existencia donde los dos se  acepten, pero si nos empeñamos en cambiar su personalidad, habrá en el otro a una triste infelicidad.

El amor es una gran aventura. Pero es un largo trayecto que requiere tiempo y sabiduría, siendo la Inteligencia Emocional un excelente estandarte donde podemos guiarnos, desde donde dotar de equilibrio a esos momentos de crisis o dudas que todos hemos sentido alguna vez.
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Aprendizajes de vida

Sigue tu destino.

23 febrero, 2015

Sigue tu destino.

Sigue tu destino a donde sea que te lleve.

Hay un momento en la vida en que comprendes que es tiempo de cambiar,  y que si no lo haces,  nada jamás podrá cambiar, y sino el Universo decidirá por ti.

Comprendes que si al fracasar no tienes el coraje de comenzar de nuevo, la vida seguirá sin tí. La dicha no nos acompaña siempre y nuestra vida a veces se torna diferente de lo que nos imaginamos.

No siempre nuestros días brindan lo que esperamos. Sin comprender por qué a veces toman rumbos tan imprevisibles que ni en tus sueños hubieran asomado.

Pero igual si no te animas a escoger un caminoo a realizar un sueño, estás en gran peligro de vagar sin rumbo y perderte. Más bien que preguntarte con mil ansias por qué tu vida se ha tornado como es ahora, acepta el camino abierto que te espera. Olvídate de lo que fue no te confundas. Eso ya pasó. Sólo el presente importa. El pasado es una ilusión y el futuro todavía no existe. Pero vivimos hoy.

Mide tus pasos uno a uno sin perder la fe, guardando tu valor y confianza. Con tu frente alta no temas soñar, ni mirar las estrellas. Un poco más de paciencia tu vigor volverá y encontrarás tu camino. Una senda más bella y serena de lo que haz soñado te llevará adonde quieras que te llevecumpliendo todos tus deseos. No pierdas la confianza en tus fuerzas y toma ese nuevo camino. Verás que está lleno de alegrías,  de aventuras y deleite como ni en tus sueños te imaginaste.
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Autoestima

Autoconocimiento y duda

22 febrero, 2015


Autoconocimiento y duda

Yo no sabía que no me amaba, pues me daba todos los gustos, pero en realidad siempre eran para complacer a otra persona. No podía estar presente simplemente conmigo, era como correr detrás de una zanahoria ilusoria a la que jamás iba a poder alcanzar. Otro comportamiento permanente que tenía era el dudar de mí. Si alguien me decía algo, eso predominaba por sobre lo que mi voz interior pudiera decir. O la tenía en volumen muy bajo como para escucharla, o el que el otro me aprobara era más importante que lo que yo sintiera.

Pero claro, llega un momento en que la vida te pone por delante situaciones en las que te tienes que ver. Y entonces comienzas a decidir a favor de ti mismo, a no abandonarte ya en los lugares que son obvios, como cosas que hacemos por miedo al rechazo, o cuando transigimos, o como en mi caso: el miedo al abandono.
El pánico que yo tenía era a ser abandonada, ese era mi talón de Aquiles. Pero fue también el sendero por el cual tuve que transitar, cambiar y crecer. Y en general, es para todos así: aquello a lo que más tememos es nuestra gran oportunidad para trascender las limitaciones y los bloqueos, y florecer, conocernos, ser, en toda nuestra magnitud.

Cuando comenzamos a expandir nuestra conciencia, su voz empieza a eclipsar las vacilaciones del intelecto. La mente solo puede percibir lo que está dentro de las limitaciones de la dualidad, de modo que cuando empezamos a vivir en unión, la mente se convierte en secundaria. Una vez que el corazón se hace cargo, la mente ya no tiene la sartén por el mango. Esto aterroriza a la mente, pues siente que se le escapa el control e intenta acallar la voz del amor-conciencia.

Si no sientes alegría, no es la conciencia la que habla. ¿Qué sucede cuando la mente suelta el control? Empiezas a estar presente, anclado en ti mismo, confiando en lo que viene desde un lugar de paz y alegría. Entonces la mente se convierte en tu sirviente en lugar de estar tú al servicio de sus dualidades y sus dudas. Esto asusta al intelecto y cuando vas acercándote a ese punto se vuelve frenético. En un último intento desesperado por el dominio, hará todo lo posible por manipular y mantenerte en un lugar de miedo. En esos momentos, solo recuerda: si no estás sintiendo alegría, no es amor-conciencia. Es fácil notar la diferencia: si sientes confusión, miedo, ansiedad o incertidumbre, estás atrapado en el intelecto. Una vez que identifiques esos sentimientos, detente y pregúntate a ti mismo: ¿en qué me quiero enfocar, en el miedo o en el amor? La respuesta a esta pregunta es muy simple y continuamente la misma: elige siempre el amor.
La vida es simple, el amor es simple y la complejidad no hace más que alimentar al intelecto.
Nunca me deja de sorprender cuánta importancia ponemos en la tradición. Pensamos que debido a que las generaciones anteriores hacían algo de una manera determinada, ese comportamiento es mas valioso, mas sagrado, mas justo. Sin embargo, solo tenemos que mirar nuestra vida personal para ver que los comportamientos repetitivos no son necesariamente beneficiosos. ¿Habría que defender los beneficios de fumar un cigarrillo solo porque lo hemos hecho durante muchos años? ¡Es tradicional! Este seguimiento ciego de la tradición es particularmente fascinante para mí respecto de la espiritualidad.
Muchos de nosotros elegimos nuestras creencias sobre la base de lo que las generaciones anteriores han hecho. Sin embargo, la espiritualidad es el crecimiento, se trata de la evolución. Se trata de dejar ir lo que ha habido anteriormente y abrazar una nueva percepción de la realidad. Por otra parte, se trata de descubrir la verdad dentro de nosotros mismos y no de cumplir con el statu quo. Tal vez por eso tan pocos han llegado a la realización, hasta en nuestra búsqueda del significado de la vida preferimos seguir al rebaño. Aún cuando el corazón empieza a cuestionar aquello a lo que estamos acostumbrados, muchas veces optamos por tomar el camino ya conocido. Creo que la tradición nos hace sentir seguros. Le da autoridad y peso a nuestras convicciones. Pero las convicciones son un pobre sustituto de la experiencia. Cuando tienes una experiencia espiritual propia, no sentirás la necesidad de convencer a otros de tu punto de vista o demostrar la validez de tu descubrimiento interior.
En la búsqueda espiritual, no elijas lo que te hace sentir cómodo o seguro. Busca afuera de la caja: dirígete hacia la incertidumbre. Solo yendo más allá de lo conocido encontrarás lo anhelado. Anímate a crear aquello que aún no has experimentado: tu ideal más elevado de ti mismo, desde el amor, desde la creatividad, desde el potencial no descubierto aún pero soñado. Ya hemos experimentado todas las diversas formas de autodestrucción, podemos ahora transitar y regocijarnos en los senderos de la auto-creación y conocimiento de ese territorio que no está en ningún mapa aún, que está virgen para ser explorado, transitado, descubierto, apreciado y disfrutado: UNO MISMO.
ISHA

Reflexiones

SEA FELIZ A TIEMPO.

21 febrero, 2015

SEA FELIZ A TIEMPO.

 Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla. 

Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano. 

En un recodo del camino vió un letrero que decía : «Le quedan dos meses de vida» Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo:

 » Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean». Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado. 

Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar. Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior. Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser ÉL: amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total. Y en su mente recordó aquella sentencia que dice:»Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos». 
Compartiendo con la familia y los seres amados, es donde encontramos la verdadera felicidad, lo demás viene por añadidura. Dios los bendiga.

Lecciones y aprendizajes

Mis hermanas

20 febrero, 2015
 
 
Una mujer estaba sentada en un sofá, tomando té helado con su Madre.

Mientras hablaban de la vida, el matrimonio, de las responsabilidades y de las obligaciones de la edad adulta, la madre hizo sonar los cubos de hielo en su vaso fuertemente y luego miro fijamente a su hija.

‘Nunca te olvides de tus hermanas’ le advirtió, dando vueltas a las hojas de té en el fondo de su vaso.
‘Ellas se volverán cada vez más importantes con el paso del tiempo.
No importa cuánto ames a tu esposo, no importa cuánto ames a los hijos que tengas, vas a necesitarlas.


Recuerda salir con ellas siempre, hacer cosas con ellas siempre.
Recuerda que cuando hablo de tus Hermanas me refiero a TODAS las mujeres… tus amigas, tus hijas, y todas las otras mujeres que estén ligadas a ti.
Las vas a necesitar. Las mujeres siempre las necesitamos.’

Ella escuchó a su madre. Mantuvo contacto con sus Hermanas
y cada vez tuvo más amigas con el paso de los años.
Conforme estos fueron pasando, uno tras otro, ella fue entendiendo,
gradualmente, a lo que su Madre se refería.
Conforme el tiempo y la naturaleza presentan sus cambios y sus misterios en la
vida de una mujer, tus verdaderas Hermanas siempre permanecen.

Después de mis 40 años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido:
 
El tiempo pasa.
La vida ocurre.
Las distancias separan.
Los hijos crecen.
Los trabajos van y vienen.
La pasión disminuye.
Los hombres no siempre hacen lo que se supone que deberían hacer.
El corazón se rompe.
Los padres mueren.
Los colegas olvidan los favores recibidos.
Las carreras o profesiones llegan a su fin.
 

PERO……… Tus Hermanas siempre están ahí, no importa cuánto tiempo
y cuantas millas haya entre ustedes.
Una amiga nunca está demasiado lejos para llegar a ella cuando la necesitas.
Cuando tienes que caminar por un valle solitario y tengas que hacerlo por ti
misma, las mujeres de tu vida, estarán alrededor del valle, alentándote,
orando por ti, empujándote, interviniendo por ti, y esperándote con los
brazos abiertos al final del camino.
Algunas veces, incluso romperán las reglas y caminarán a tu lado …
O vendrán y te llevaran cargada.
Amigas, hijas, abuelas, madres, hermanas, suegras, nueras, cuñadas
nietas, tías, primas, sobrinas: son una bendición en la vida!
Cada día, seguimos necesitándolas.

Pásale este mensaje a todas las mujeres que contribuyen a darle
significado a tu vida.
Yo acabo de hacerlo.

Aprendizajes de vida

El que da Recibe dos veces

19 febrero, 2015

EL QUE DA RECIBE EN ABUNDANCIA

Queremos compartirles un hermoso cuento que lleva por título La Botella, y dice así:

Había un hombre que estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Desfallecido llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin ventanas ni techo. Encontró una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y del sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Como pudo se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.

Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: “Usted necesita preparar primero la bomba con toda el agua que contiene esta botella, y antes de marcharse tenga la gentileza de llenarla nuevamente”.

El hombre desenroscó la tapa de la botella que estaba llena de agua…De pronto, se vio en un dilema: Si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca y fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiera, o tal vez no, tal vez la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.

¿Qué debería hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliera agua fresca…o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no sé cuánto tiempo atrás? Al final, derramó toda el agua en la bomba, como pudo agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡Nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia…Agua fresca, cristalina.
Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante, Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajero, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase: “Créanme, funciona… deberá dar toda el agua, para obtenerla nuevamente”.
Abundancia es dar, con la certeza de que el Universo no recompensará.
“El que da Recibe dos veces”
De la web.

error: Tu esencia Divina 2015