Cuentos

Cuento Indio. Guardar silencio y escuchar

16 marzo, 2015

Cuento Indio, una historia sacada del libro «Ni lobo ni perro. 
Por senderos olvidados con un anciano indio» de Kent Nerburn. 

El relato dice así:

Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.
Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir.
Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.
Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.
A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase.  Siempre interrumpen. 
Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.
La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.
Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces.
Reflexiones

SI LAS MUJERES ENTENDIÉRAMOS…

14 marzo, 2015

SI LAS MUJERES ENTENDIÉRAMOS…

Si las mujeres entendiéramos…

Que los hombres también tienen miedos, aunque les cueste mostrarlos.

Que hay emoción en el ruido de un motor o en el grito de un gol.

Que valoran mucho más las sonrisas que tres kilos menos. Lo abrumador de ser el sostén económico de una familia. Lo que es tener que ser valiente, poderoso y exitoso a toda hora. Lo molestas que son las comparaciones con “el marido/novio de». La necesidad que tienen de un abrazo que no siempre saben pedir. Lo difícil que es comprender lo que nunca les han enseñado. Las lágrimas que no se atreven ni permiten llorar.

Que ellos también pasan noches sin dormir.

Que necesitan silencio como nosotras charla.

Que no andan por la vida pensando en cómo lastimarnos.

Que son mucho más vulnerables de lo que su altura y músculos dirían.

Que piensan y razonan diferente pero sienten muy parecido.

Que demuestran sentimientos como pueden o como aprendieron.

Si las mujeres entendiésemos todo esto, si lográsemos mirar más allá de algunos olvidos, si nos diéramos cuenta de que no hay todos son iguales, si pudiésemos sentir que para ellos la mejor demostración de Amor es habernos elegido, si las mujeres bajáramos un poquito la guardia, los reproches y tantos reclamos, si pudiéramos incrementar las sonrisas, la alegría y la pasión, y si los dejáramos hacer sin tanto mandato ni expectativa, comprenderíamos que somos lo que le da sentido a sus vidas, que nos necesitan, a sus mujeres, novias, madres, hijas, hermanas o amigas.

Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda un hombre y sus latidos, ahí estamos nosotras…con el que cada una eligió, con el que cada una fue elegida.
D/A

Conexión con Dios

ESCUCHANDO LA VOZ DEL UNIVERSO

11 marzo, 2015

ESCUCHANDO LA VOZ DEL UNIVERSO

El universo nos habla a través de señales y sincronicidades. Siempre está hablando y una vez que tomes conciencia de su presencia, vas a despertar a una nueva forma de ver los detalles que encuentres.

La voz del Universo es el GPS personal. Cuando te abres a ella como una guía, te indicará la mejor manera de viajar para evitar conflictos innecesarios.

Si vas a tomar una decisión y, de pronto el camino se ve impedido por obstáculos o de repente parece mucho más difícil de lo que debería ser, puede ser una señal de que has elegido mal y, de hecho, que se suponía que el otro era el camino a tomar.

Todos estamos equipados con una voz interior que susurra y nos guíe en este camino de la vida. Aprender a escuchar y responder a esta voz interior va a transformar tu existencia en algo mágico.

Abrir las puertas de nuestra intuición, permite que momentos de inspiración se eleven desde el subconsciente. La intuición es el conocimiento que nos viene del cielo. Es una explosión de genio, un salto intuitivo, una inspiración divina.

Familiarízate con las formas en que tu intuición funciona. No todo el mundo experimenta su conocimiento interno como «la apacible y delicada voz». Para algunos se trata de una corazonada o una sensación en el estomago. Para otros, una sensación de advertencia o una extraña sensación de «maldad» o malestar, incluso emocional.

La intuición también puede manifestarse como una sensación física, como hormigueo en la piel, un peso en el estómago, dolor de cabeza, un cambio en el ritmo cardíaco o la respiración, piel de gallina o un escalofrío, oscurecimiento o embotamiento de la vista, dolores compasivos pueden ser una señal de tu intuición.
Traducción: Ángeles Rodeiro

Herramientas del Ho´oponopono

Más acerca de hoponopono.

10 marzo, 2015

Más acerca de ho’ponopono.

Ho’oponopono es una técnica de resolución de problemas que pone el acento en nuestra propia mente como generadora de las circunstancias que nos toca vivir.

Para no extenderme demasiado, lo único que diré aquí acerca de su origen es que era utilizada por los sacerdotes de la antigua cultura hawaiana.

Ho’oponopono propone que somos ciento por ciento responsables de nuestras experiencias, que cada situación que vivimos responde a nuestros propios pensamientos y creencias, en muchos casos inconscientes.

Cualquiera de nosotros estaría naturalmente dispuesto a asumir cierto grado de responsabilidad en muchas de las situaciones de nuestra vida. Por ejemplo, muchas de nuestras experiencias ocurren precisamente porque nosotros mismos decidimos actuar de una determinada manera. Nuestra responsabilidad en esos casos es evidente.

En otros casos, sin embargo, nuestras experiencias son la consecuencia de lo que otras personas hacen, muchas veces sin que hayamos interactuado previamente con ellas. En estos casos normalmente no nos sentimos responsables de lo que sucede.

Y hay otros eventos acerca de los cuales nos resistiríamos todavía más a reconocernos involucrados, tales como el mal tiempo, la marcha económica de nuestro país o la aparición de una nueva enfermedad.

Nuestro “sentido común” nos permite discernir claramente aquellas circunstancias que dependen de nosotros de aquellas que suceden sin que podamos hacer algo por provocarlas o evitarlas.

Sin embargo, Ho’oponopono propone que somos ciento por ciento responsables de cada situación que nos ocurre o que simplemente observamos a nuestro alrededor. Incluso de cualquier evento del que tengamos conocimiento.

Esta idea contradice la lógica más elemental que hemos aprendido y que es normalmente aceptada en nuestra sociedad. Aun así a muchas personas nos ha parecido que el enfoque de Ho’oponopono acerca de la realidad es interesante y útil, y sentimos que la práctica de esta técnica ha cambiado para bien nuestra realidad exterior y también la manera en que pensamos, actuamos y nos relacionamos.

¿Somos responsables de cada cosa que sucede? A cualquier persona que tome contacto con Ho’oponopono puede parecerle exagerada, o simplemente falsa, la propuesta acerca de que seríamos responsables de todos y cada uno de los eventos que suceden a nuestro alrededor.

Lo que Ho’oponopono afirma obviamente no puede demostrarse. En todo caso quien busque una confirmación racional encontrará todo tipo de argumentaciones lógicas que niegan su responsabilidad sobre muchos hechos o circunstancias que forman parte de su realidad.

Sin embargo, cualquier razonamiento lógico, por más impecablemente que sea planteado, sólo llegará a conclusiones correctas si es que partió de premisas ciertas y verdaderas.
Por ejemplo, las primeras personas que propusieron que la tierra podría ser redonda se enfrentaron a todo tipo de refutaciones lógicas de los “sabios” de la época. Estos argumentos “científicos” sostenían que la tierra debía ser plana, ya que si fuera redonda los océanos se escurrirían por la superficie de la esfera, y los objetos, incluidas las personas, que no estuvieran en la parte “superior” de la esfera, inevitablemente se caerían también. Estos razonamientos eran formalmente correctos e impecablemente lógicos. Pero la conclusión a la que conducían (que la tierra sólo podía ser plana) era falsa porque no se conocía aún la Ley de la Gravitación Universal, que explica que la Tierra ejerce una fuerza dirigida hacia su centro sobre cada objeto en su superficie, y que es esta fuerza la que mantiene a cada cosa en su lugar.
Y aquí es donde podemos intuir que se abre un espacio para plantearnos una duda razonable acerca de nuestro “sentido común” y de nuestras interpretaciones sobre la realidad y su funcionamiento.
Habitualmente aceptamos que la realidad “exterior” no está conectada con nuestro mundo “interior”, sino que es un escenario rígido, sobre el que tenemos muy poco control y al que tenemos que ajustarnos.
Pero podríamos imaginar que la realidad es mucho más flexible y compleja de lo que creemos habitualmente. Que de alguna manera que no nos resulta muy evidente todavía, la realidad que vemos responde constantemente a nuestros pensamientos, creencias y expectativas. Y que todos colaboramos al mismo tiempo en la creación de la realidad, que todos la estamos co-creando.
Ho’oponopono propone que yo soy ciento por ciento responsable de todo lo que sucede en mi realidad, aún de las noticias que recibo a través de la televisión, porque fue mi propia mente la que convocó a todos esos eventos a formar parte de mi realidad.
Una pregunta que surge inmediatamente es: ¿entonces yo soy culpable de todo lo malo que sucede en el mundo? La respuesta, obviamente, es “no”. Es evidente que si yo dejara de estar en este mundo, seguiría habiendo terremotos, guerras y todo tipo de catástrofes.
Pero la práctica de Ho’oponopono sí me permitiría contribuir a mejorar cualquier situación que perciba como un evento desagradable, aunque suceda en un país lejano. Y la vía que Ho’oponopono propone es la sanación de mi propia mente.
Claro que las demás personas también son ciento por ciento responsables por sus propias experiencias. Esto quiere decir que si vemos a nuestro alrededor a alguien que está pasando por una situación difícil, es evidente que no fuimos nosotros los que le creamos ese problema. Esa persona es responsable de su propia realidad, de la misma manera que nosotros somos responsables de la nuestra.
En esos casos nuestra responsabilidad se limita a haber “invitado” a esa persona a formar parte de nuestra realidad. Y esa persona aceptó nuestra “invitación”, por decirlo de alguna manera. El proceso de creación de la realidad es compartido por todos. Sería un verdadero proceso de co-creación.
Sin embargo, cada vez que sanamos una parte de nuestra mente, nuestra evolución individual le sirve además a todas las otras personas. Todos somos uno, nuestras mentes estarían unidas, de manera que cualquier progreso individual es un progreso de todos. Cualquier aspecto de nuestra mente que cada uno de nosotros consigue sanar, es un logro compartido con todos los demás.
Cómo aplicar Ho’oponopono para crear una realidad mejor Muchas veces actuamos como si la realidad “exterior” no estuviera conectada con nuestro mundo “interior”, como si se tratara de un escenario rígido que sólo podríamos modificar a través de alguna acción. Nuestro sentido común normalmente confirma esta interpretación y tal vez nos sugiera una estrategia o plan de acción para alcanzar nuestras metas, pero sólo aquellas que considera “razonables”, que estima que están a nuestro alcance.
Ho’oponopono, en cambio, propone que cada situación que vivimos responde a nuestros propios pensamientos y creencias. Y que podemos modificar la realidad de manera deliberada, sin tener que ajustarnos a las limitaciones que nuestro “sentido común” (que nuestro ego) pretende imponernos.
Sin ir demasiado lejos, la práctica de la oración, tal como la proponen todas las religiones, es una manera de alterar la realidad desde nuestro interior, a través de una actividad mental. Esto es normalmente aceptado por muchas personas.
Y la práctica de Ho’oponopono es en todo similar a la actividad de orar.
Ho’oponopono puede aplicarse frente a cualquier situación que nos resulte desagradable. Puede ser un conflicto con otra persona, una emoción negativa (angustia, tristeza, ira, rencor), un problema laboral, una carencia material, etc. Incluso puede aplicarse a los problemas de salud, pero sin olvidar que es necesario consultar siempre al médico y seguir al pie de la letra el tratamiento que nos recomiende.
En su forma más sencilla, la práctica de Ho’oponopono consiste en repetir mentalmente “Lo siento, te amo” cuando vemos o experimentamos una situación que nos disgusta.
Al decir “Lo siento, te amo” nos estamos dirigiendo a la Divinidad (a Dios, si nos resulta un concepto más familiar), y le estamos expresando que lamentamos haber utilizado nuestro infinito poder creador para atraer a nuestras vidas una situación desagradable. Y le estamos expresando nuestra gratitud por sanar la parte de nuestra mente que atrajo esa situación.
En vez de sólo decir “Lo siento, te amo”, podemos completar esa sencillísima oración de la siguiente manera: “Lo siento, por favor perdóname, te amo, gracias”. El sentido sigue siendo el mismo: reconocemos nuestra responsabilidad en relación con lo que sucede y agradecemos la sanación de nuestra mente.
Es importante notar que lo que pedimos es que nuestra mente sea sanada. No estamos pidiendo que el problema sea resuelto. Es que de acuerdo a Ho’oponopono, la aparición del problema es la consecuencia de algo que está presente primero en nuestra mente y que requiere ser sanado. En cambio, al orar normalmente pedimos un cambio exterior sin sentirnos necesariamente involucrados en la aparición del problema.
Otro aspecto interesante de la práctica de Ho’oponopono es que no tratamos de identificar qué es lo que hay en nuestra mente que contribuyó a la aparición del problema. Nos limitamos simplemente a pedir a la Divinidad que sane nuestra mente y a expresarle nuestra gratitud.
Desde el pensamiento consciente es bien poco lo que sabemos acerca de la totalidad de nuestra mente. Lo que podemos percibir es sólo el interminable discurso de nuestro ego, esa sucesión de pensamientos que parece no terminar nunca. Pero hay procesos mucho más profundos e inconscientes de los que nada sabemos y que muchas veces nos condicionan y limitan.
Por eso le pedimos asistencia a la Divinidad, porque no podríamos por nosotros mismos identificar y sanar los elementos de nuestra mente que están convocando los problemas que a veces nos toca enfrentar.
Aquí, lo más importante Dejo para el final lo que considero más importante y que sólo puede entenderse bien luego de tener una visión general de Ho’oponopono.
Para que haya un cambio real en nuestras vidas debe haber un cambio emocional profundo en nuestras mentes y en nuestros corazones.
No es muy realista creer que si aplicamos Ho’oponopono o cualquier otra técnica de manera mecánica o rutinaria, se producirán automáticamente cambios importantes en nuestra realidad de cada día.
Hay dos emociones muy importantes que Ho’oponopono nos ayuda a desarrollar y sostener: arrepentimiento y gratitud.
Frente a cada situación desagradable que nos toque enfrentar debemos sentir verdaderamente que la hemos atraído a nuestras vidas. Debemos experimentar realmente esa emoción. La llamo aquí arrepentimiento, a falta de una palabra mejor. Pero a toda costa quiero evitar cualquier confusión con la culpa o los remordimientos.
Pero si le estamos pidiendo perdón a la Divinidad es que sí cometimos un error. Y al pedirle perdón es imprescindible sostener por un momento en nuestra mente la idea de que las cosas salieron mal debido precisamente a ese error que cometimos.
Al pedir perdón debemos comprender que teníamos otras opciones. Y es natural que lamentemos que las cosas nos hayan salido involuntariamente mal, sin que esto nos conduzca a sentirnos culpables.
Algunas ideas simples nos pueden ayudar a sostener el arrepentimiento sin caer en la culpa. Es evidente que todos estamos embarcados en un proceso de aprendizaje y evolución, por lo que estos errores, aunque se repitan una y otra vez, son inevitables. Entonces no hay razón para sentirnos culpables. Y además, la culpa no está justificada en estos casos porque no hemos obrado mal de manera intencional, sino que normalmente son aspectos inconscientes de nuestra mente, sobre los que no tenemos control, los que atraen situaciones desagradables a nuestras vidas, sin que nosotros hayamos aprendido aún cómo evitar este proceso.
La otra emoción muy importante que debemos experimentar al practicar Ho’oponopono es la gratitud.
Le damos las gracias a la Divinidad por la sanación de nuestra mente (¡nada menos!).
Pero también podemos sentir gratitud por la oportunidad que se nos presentó, en la forma de un problema, para poder evolucionar.
Nuestra vida rápidamente comenzará a reflejar, con hechos concretos y felices, los cambios positivos que sucedan en nuestra mente. Y cada novedad feliz en nuestras vidas será algo muy fácil de agradecer. ¡Ojalá no nos olvidemos de hacerlo!
Y podemos también agradecer profundamente el haber recuperado la capacidad olvidada de crear una vida mejor, de manera consciente y deliberada, para nosotros, para nuestros seres queridos y para todas las personas que nos rodean.
Axel Piskulic

Aprendizajes de vida

Dejar Ir

9 marzo, 2015

 
 Dejar Ir.
Cuando al principio nos vemos expuestos al concepto del desapego, muchos de nosotros lo encontramos objetable y cuestionable. Podemos pensar que desapegarse significa que a uno no le importan los demás.
 
Podemos creer que al controlar, al preocuparnos, y al tratar de forzar las cosas a que sucedan, estamos demostrando cuánto nos importan.
 
Podemos creer que el controlar, el preocuparnos y el forzar las cosas, de alguna manera afectarán el resultado que deseamos.
Controlar, preocuparse y forzar no funcionan. Aunque tuviéramos razón, el controlar no funciona. En algunos casos, puede impedir el resultado que esperamos.
 
A medida que practicamos el desapego con la gente en nuestra vida, empezamos lentamente a aprender la verdad. Desapegarse, y de preferencia desapegarse con amor, es una conducta en las relaciones que sí funciona.
También aprendemos algo más. El desapego -el dejar ir nuestra necesidad de controlar a la gente- mejora todas nuestras relaciones. Le abre la puerta al mejor resultado posible. Reduce nuestro nivel de frustración y nos libera a nosotros mismos y a los demás para vivir en paz y armonía.
 
Desapegarse quiere decir que nos importamos nosotros mismos y que nos importan los demás. Nos libera para tomar las mejores decisiones posibles. Nos capacitan para fijar los límites que necesitamos establecer con la gente. Nos permite tener nuestros sentimientos, dejar de reaccionar e iniciar un posible curso de acción. Alienta a los demás a hacer lo mismo.
Le permite a nuestro Poder Superior entrar en escena y obrar
.

«Hoy confiaré en el proceso de desapegarme con amor. Entenderé que no solo estoy dejando ir; estoy dejando ir las cosas y dejando actuar a Dios. Estoy amando a los demás, pero también me estoy amando a mí mismo».


D/A

Prosperidad y Abundancia

Merezco la abundancia infinita del universo.

7 marzo, 2015

Merezco la abundancia infinita del Universo.

Merezco todo lo bueno. Absolutamente todo lo bueno.

Ahora dejo atrás todos los pensamientos negativos y restrictivos. Abandono y olvido las limitaciones de mis padres. Los amo y voy más allá de ellos.

Yo soy sus opiniones positivas y sus creencias abundantes. Suelto los temores o prejuicios de la sociedad en la que vivo.

En mi mente tengo libertad total. Ahora me muevo en un espacio nuevo de conciencia, Viéndome de diferente manera.

Creo pensamientos nuevos sobre mí y sobre mi nueva vida. Mi pensamiento nuevo se convierte en experiencias nuevas.

Ahora sé y afirmo que soy Uno con la Fuerza Próspera del Universo. Como tal, ahora prosperó en muchas formas. La totalidad de las posibilidades yace ante mí.

Merezco la vida, una buena vida. Merezco el amor, un amor en abundancia.

Merezco la buena salud.

Merezco dinero en abundancia, que fluye hacia mí de manera fácil, en bien y perfección.

Merezco vivir confortablemente y prosperar.

Merezco la alegría y la felicidad.

Merezco la libertad de ser todo lo que puedo ser.

Merezco más que eso. Merezco todo lo bueno.

El Universo está más que deseoso de manifestar mis creencias nuevas. Acepto esta vida abundante con alegría, placer y gratitud.

Soy merecedor. Lo acepto, sé que eso es verdad.

Refexiones de vida

5 clases de malos amigos

5 marzo, 2015

5 clases de malos amigos

¿Me imagino que también ustedes deben haber percibido que a medida que maduramos, nuestra lista de amigos se va reduciendo? No se preocupen, es normal e incluso sano.

Es bueno que tengas en cuenta que no ocurre porque seas antisocial o mal amigo. Esta experiencia se da, porque nuestras prioridades y exigencias cambian y varían a medida que vamos madurando. Quizás, por falta de tiempo, prefieras emplearlo en personas que de verdad te interesan y aportan a tu vida o aprendizaje
vital, algo positivo.

Hoy te contaré los 5 tipos de “malos amigos” para reconocer si tienes alguno de ellos en tu vida. Si es así, seguramente ahora no te genere muchos inconvenientes emocionales, pero créeme que a la larga acabarás terminando la relación para bien.

¿Cuáles son las 5 clases de malos amigos?

– El que siempre es mejor que tú. El amigo que nunca te felicitará o se alegrará por ti. Pueden ocurrirte situaciones o cosas impresionantes y súper motivantes para tu persona: conseguir un trabajo, lograr pagar tu nueva casa, ser súper feliz con tu pareja… Todo lo anterior da igual, esta persona siempre tendrá algo que contar que será más increíble o mejor que tu experiencia.

También se caracterizan por no solamente escuchar tus preocupaciones. Da igual lo muy mal que estés viviendo o lo que estés pasando; la vida de él/ella será muchísimo peor que la tuya en cualquier situación.

Este tipo de amigos tienen origen en una naturaleza competitiva e inseguridad, de ahí que estar a su lado no te haga sentir bien.
Un amigo de verdad siempre se siente feliz con tus logros y escuchará empatizando tus preocupaciones. Te ayudará todo lo posible a mejorar y crecer.

– El que siempre tiene problemas. Da igual lo increíble que sea su vida, sus relaciones, su situación económica. Esta persona siempre estará desganada y se vendrá abajo en seguida. Es un tipo de amigo que se siente miserable, quejándose por todo constantemente y esto te hace sentir mal. Toda su vida es un drama para ellos.
Son personas negativas las cuales nunca te creerán si les dices que están reaccionando de manera exagerada.
Su modus operandi social consistirá en crear constantemente peleas donde la otra persona reafirme lo mucho que se preocupan por él/ella.
 Bastante tenemos en la vida personal de cada uno de nosotros como para necesitar tener a nuestro lado a una persona que esté constantemente haciéndote sentir mal. Nos añadirá solo estrés.

– El que siempre te hace sentir culpable. Este amigo se niega a crecer y tener su propia vida, haciéndote sentir mal por no apetecerte ir a cualquier situación que requiera un compromiso personal, aunque no te apetezca o no te encuentres bien.
El que tu amigo no tenga vida personal propia no quiere decir que tu no tengas derecho a permitirte vivir la tuya.
No te sientas nunca culpable. Cualquier persona que no quiera comprender tus necesidades personales no te comprende, y probablemente esa barrera te generará conflictos emocionales a largo plazo con él/ella.

– El que nunca tiene dinero. Es bueno tener en cuenta que esta persona no debe ser confundida con el amigo que trabaja mucho y por algunos problemas personales/familiares no logra tener una buena situación económica.
Aun pasando esta situación, si de verdad es tu amigo no le importará compartir contigo una cerveza al menos una vez a la semana.
Este punto es para aquellos amigos cuya escasez económica siempre es culpa de alguien ajena a ellos. Además aunque no tenga dinero, no intenta ni realiza nada al respecto para cambiar su situación . El inconveniente de tener un amigo así, es que probablemente siempre acabarás pagando tú.
Este tipo de amigo solo te quiere como uso egoísta y seamos sinceros, no necesitas alguien así en tu vida para pasar el rato o lo bonito de tu vida.

– El que no para de cotillear. Son personas que se caracterizan por condenar y juzgar a todas las personas que tengas a tu alrededor. Lo más significativo es que sus criticas van destinadas a las mismas acciones que pasadas realizaron ellos.
Si habla contigo, ten claro que entonces después hablará sobre ti. Esta forma de ser se da tanto en mujeres como en hombres por igual. Todo lo que le cuentes a esta persona lo transformará en un cotilleo para contárselo a alguien más de forma morbosa.

A cualquiera de nosotros nos gusta rodearnos de personas con las cuales podamos sentirnos libres de poder confiar, y este tipo de amigos no son un buen ejemplo. Tal vez alguno de tus mejores y sinceros amigos te hayan contado algún cotilleo, pero alguien que constantemente está diciendo cosas de los demás es una persona seguramente sin personalidad ni ganas de hacer el bien en esta vida.

Es cierto que los amigos se miden por la calidad y no por la cantidad. Asegúrate de llevar a cabo un repaso de tu vida personal una vez en tu vida al menos. Comparte con nuestros lectores la experiencia y lo liberado que te sentirás después de realizarla.
D/A

Crecimiento Personal

El Chantaje Emocional

5 marzo, 2015

El Chantaje Emocional.

El chantaje emocional puede darse tanto en la amistad como en el ámbito familiar o de pareja. El fin de un chantajista es el de conseguir manipular a la otra persona y convertirla en alguien que obedece a sus deseos.

A veces puede llevarse a cabo de una manera tan sútil que el otro puede no darse cuenta de que está siendo manipulado.

Aunque parezca mentira, una persona que recurre al chantaje emocional, es alguien inseguro y débil, necesita recurrir al chantaje para conseguir sus objetivos, ya que de una manera sana no se ven capaces de conseguir cosas, aunque aparentemente parecen personas muy seguras.

A continuación 4 maneras de chantajear y cómo actuar para no caer en ese tipo de manipulaciones:

1. POR PRESIÓN O AMENAZA

Este tipo de manipulación consiste en ejercer presión sobre la otra persona, de tal manera que se le coarta la libertad, ya que de no hacer lo que se le dice hay un castigo o gran enfado posterior. El sentimiento que surge en la víctima ante esta manipulación es el miedo.

La típica frase de padres a hijos pequeños “como hagas esto estás castigado” o alguien que le dice a su novia “como vuelvas a hacer eso te dejo”, etc… son frases radicales en las que de no acatar una orden hay una consecuencia negativa posterior.

¿Cómo defendernos de este tipo de manipulación? Haciéndole ver al chantajista que no consigue llenarnos de miedo. Una amenaza o presión siempre busca generar miedo y así la víctima accede a obedecer, pero si no hay temor o hacemos ver que no lo hay, desmontamos la manipulación.
La respuesta por ejemplo a una amenaza del tipo “como vuelvas a hacer eso te dejo”, podría ser “soy libre de hacer lo que deseo y si eso hace que me dejes no puedo hacer nada”. Lo importante es hacer ver que de cumplir esa amenaza o castigo somos capaces de enfrentarlo y no por ello van a cambiar nuestras acciones.

2. CULPABILIDAD, MALA PERSONA
Consiste en crear en la víctima un sentimiento de culpa, de hacerle creer que es mala persona si no obedece. Frases como “si no haces esto es porque ya no me quieres”, “con todo lo que he hecho por ti y así me lo pagas”, “si me dejas enfermaré y no lo podré soportar”, “me defraudas, creía que eras buena persona”.
Lo que se busca con cualquier frase de éstas es que el otro se sienta mala persona y sienta culpa, de esa manera la víctima podría ser manipulada y accedería a contentar al otro con tal de no sentirse la mala de la película.
¿Cómo detener este tipo de manipulación? Haciéndole ver al chantajista que no nos sentimos malas personas ni nos creemos culpables de las consecuencias que podría traer no acatar las órdenes.
Hay casos extremos como “si me dejas ya no quiero vivir”, sería el ejemplo más delicado porque no sentir culpa en un caso así se hace complicado ya que podríamos sentirnos los responsables de la salud del otro, pero la realidad es que cada persona es la dueña de su vida y debemos vivir en libertad, no podemos estar aferrados a alguien por pena ni por culpa porque al final la víctima sería la persona manipulada. 3.

3. CONFUNDIR, DEFORMAR
El chantajista tratará de deformar las situaciones hasta que consiga situarse en un papel de ser el que tiene la razón, se querrá convertir en una especie de guía. Para poder manipular sabrá perfectamente los puntos débiles de la víctima y le hará ver que necesita de sus consejos para ir por el buen camino.
Tratará de crear una especie de dependencia en la que el chantajista será el que tiene la posesión de la verdad. Se extenderá en argumentos que pueden darle la vuelta a cualquier situación con tal de hacer ver que la salvación está en hacerle caso.
¿Cómo detener este tipo de tergiversaciones? Comunicando al manipulador que cada persona ve las cosas de una manera y nosotros estemos equivocados o no, deseamos tomar la decisión que personalmente creamos que es la mejor. Aunque el chantajista trate de hacerle ver a la víctima que comete un error, se podría contestar diciendo que no nos importa cometer errores pero deseamos tomar nuestras propias decisiones.

4. PROMESAS POSITIVAS Y REGALOS
Otro tipo de chantaje más escondido, el cual no parece que sea un chantaje, es el de prometer algo muy positivo si se accede a los deseos del otro. Se premia o se regala algo muy llamativo si accedemos a lo que el otro quiere.
Los padres lo suelen hacer con sus hijos “si apruebas te compraré una bicicleta”, “si vas a ver a tu abuela te compro las bambas”, etc.. el niño si desea mucho lo que le ofrecen hace lo posible por obedecer.
 Este caso es positivo porque la orden que los padres dan es buena para el niño, pero hay otros casos en los que la orden trata de nublar a la víctima, como por ejemplo, un enamorado que quiere conquistar a una chica que tiene grandes problemas económicos. Le ofrece tales recompensas que sabe que podrían hacer que la víctima aceptara salir con él.
Posiblemente conseguiría ganársela a base de solucionarle problemas, al final la víctima cuando hubiera solucionado sus grandes conflictos, se daría cuenta de que ha sido comprada y manipulada ya que por desesperación los seres humanos razonamos al 50%
También otra manera de chantajear parecida, sería la de recordar la de regalos y pagos que nos hicieron, “¿te olvidas de los regalos que te he hecho?,”¿recuerdas que te pagué esto o aquello?”, es como decir de una manera muy sutil “te he dado muchas cosas materiales y por ello debes obedecerme porque me debes algo….
¿Cómo no ceder a este tipo de manipulación? Recordando al chantajista que cada persona es libre de pagar y regalar lo que quiera, pero no por ello estamos obligados a devolver el favor ni cedemos a ser manipulados por eso.
Siempre en cualquier tipo de relación, sea amistosa o de pareja, debemos estar a la misma altura que el otro, es un dar y recibir recíproco, en el momento en el que alguien se sitúa en otra posición se podría encender la señal de alarma. Aunque alguien tenga problemas, una persona sana le ayuda dentro de lo normal pero si alguien aprovecha eso para situarse en la posición de “héroe” y dejar a otro como “víctima que necesita ser salvada” ya podríamos entrar en un rol de manipulación.

SEÑALES PARA DETECTAR A UN POSIBLE CHANTAJISTA EMOCIONAL

– Hablar con ellos resulta estresante porque cambian continuamente de tema de conversación, van cambiando de estrategia y tratan de confundir a la víctima hasta que dan con el punto débil donde sienten que pueden manipular.
 – Cuando estamos frente a un manipulador, las sensaciones hablan más que la razón. Debemos observar nuestras emociones, si nos encontramos frente a una persona sana, las emociones también serán sanas, pero si estamos frente a un chantajista es muy común sentir incomodidad, malestar, frustración, indecisión porque por un lado nuestra mente puede percatarse de que algo no va bien, pero luego por otra parte los miedos y chantajes que recibimos pueden invalidar a la razón y llegar un momento en el que nos sintamos incapaces de tomar decisiones.
– Suelen alardear de su vida y pertenencias, ya que buscan que se les vea como “héroes o salvadores”, por ello las personas que poseen una baja autoestima son más propensas a caer en las redes de estos manipuladores porque se les podría llegar a admirar en exceso.
– Quieren ser los que dominan las conversaciones y los que llevan siempre la razón, son poco flexibles y les cuesta escuchar, hablan mucho más que dejan intervenir.
– Les molesta que les aconsejen, ya que consideran que es un insulto hacia su inteligencia.
– Cambian de humor fácilmente, debido a que si consiguen manipular están contentos pero si la víctima se resiste, la cara se puede transformar en cuestión de segundos de alegre a enfado.
– Desean anular la opinión del otro, situando la suya como válida y verdadera.
D/A

Oraciones

Oremos por todos

3 marzo, 2015

ORAR CON OTROS SEGÚN SE EXPANDE SU CONCIENCIA DE SU NATURALEZA DIVINA.

Antes de orar con otros, centro mi atención en la paz de Dios en mí.

La luz de Dios resplandece en mí y la dirijo amorosamente hacia mis seres queridos.

Siento gratitud por las personas que han bendecido mi vida, y las rodeo de amor y paz.

Me afianzo en la Verdad de que mis seres queridos están siempre envueltos en el amor de Dios. Al orar con ellos, afirmo que sus necesidades ya están satisfechas.

Me regocijo al saber que descubren su naturaleza divina y que tienen todo lo que necesitan. Con un corazón agradecido, dejo ir cualquier duda o preocupación.

Mis seres queridos son guiados, apoyados y amados de manera divina en todo lo que hacen.
Oremos por todos siempre.  
 
Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.—Filipenses 4:7

Aprendizajes de vida

Vive la vida en plenitud

2 marzo, 2015

Vive la vida en plenitud

La esperanza no es fingir que no existen los problemas. Es la confianza de saber que estos no son eternos, que las heridas curarán y las dificultades se superarán. Es tener fe, es nuestra fuente de fortaleza y renovación, en el Espiritu Santo dentro de nosotros, que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz.

Cuando el amor de tu vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas… el mensaje no es que no te lo mereces… el mensaje no es que no eres importante… El mensaje es que tu mereces algo mejor como hijo del Altísimo.

Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas o esperas, no lo veas como rechazo o mala suerte… simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas y que Jesús tiene guardado para ti.

Nuestra vida está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras diferentes. Algunos, buscamos amor, paz, armonía. Otros, sobrevivimos día a día. Pero no hay momentos más plenos que es aquél en el cual descubrimos que la vida, con sus alegrías y sus penas, es mejor cuando la entregamos al Señor y la vivimos todos los dias.
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