Lo que te hace daño… ¡Olvídalo!
Las resacas que dejaron las tormentas de este año… ¡Olvídalas!
Los pasos tambaleantes, los pasos retrasados, los pasos hacia atrás… ¡Olvídalos!
Las veces que pasaste ignorado,inadvertido, lastimado… ¡Olvídalas!
Los sueños consumidos, las ilusiones hechas cenizas, los intentos hechos polvo y el amor hecho recuerdo… ¡Olvídalos!
Las veces que latió tu corazón y nadie se dio cuenta, que quisiste hacer y no te dejaron, que abriste los ojos y te cerraron los párpados… ¡Olvídalas!
Las estrellas apagadas, los días opacos, el tiempo en blanco, la luna dividida y las horas de cerrazón… ¡Olvídalas!
El manto de insignificancia de masa de anonimato… de rutina…¡Olvídalo!
Las espinas largas y hondas, los secretos angustiosos y tristes ,las piedras altas e insalvables… ¡Olvídalas!
Las semillas que se te quedaron dormidas, los vuelos que se te quedaron a ras de tierra, las rosas que se secaron antes de tiempo… ¡Olvídalas!
La cáscara de la semilla, el lucimiento de la vanidad, la máscara del hombre y el ropaje de la verdad… ¡Olvídalo!
No vivas hacia atrás.
No comiences recargado de sombras.
No des la espalda a la luz.
No te reflejes en lo que pasaste.
No te aferres al mismo punto de partida
Párate en la proa de tu barco levanta de nuevo las velas mira hacia lo largo y lo ancho del mar …
… cuando te convenzas de su inmensidad encontrarás otro camino y cuando mires al cielo parecerás gaviota que apartándose de todo encuentra el camino.
Con el pasado aprendes con el presente renaces y con el futuro sueñas.
Vivir empezando es la forma de llegar.
Lo demás… ¡Olvídalo!
JF
Busca tiempo
Busca tiempo para leer. Es una manera de perfeccionarte con el saber de los demás.
Busca tiempo para orar. Es el modo de entrar en contacto con Dios y expresarle tu amor.
Busca tiempo para meditar. Es un ejercicio necesario para llegar a la profundidad de tu corazón.
Busca tiempo para dialogar. Es la acción más noble del ser humano a través de la cual uno escucha y habla, recibe y da, y así crece y se consolida la amistad.
Busca tiempo para observar a los demás. Es una actitud que te enseñará mucho y te ayudará a imitar lo positivo de los otros y a evitar sus defectos.
Busca tiempo para contemplar la naturaleza. Es el arte de Dios, donde Él se ha manifestado en toda su belleza.
Busca también tiempo para trabajar, hacer algo, diligentemente. Es el precio que has de pagar por realizarte a ti mismo, ser útil a los demás y construir una sociedad más justa y humana.
Busca tiempo para viajar. Es una actividad que enriquece en gran manera, porque estás en contacto con gentes y culturas diversas que te pueden complementar.
Busca tiempo para evaluarte a ti mismo. Es un momento propicio para hacer balance y decidir con energía lo bueno que debes potenciar y lo malo que debes corregir.
Busca tiempo para amar. Es la esencia de la vida, que brinda al ser humano sentido y felicidad.
Que estos valiosos objetivos te motiven a distribuir sabiamente el tiempo.
D/A
Oración de la Mañana.
Señor, en el silencio de este día que nace, vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.
Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor.
Ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno.
Ver a tus hijos detrás de las apariencias, como los ves tu mismo, para así poder apreciar la bondad de cada uno.
Cierra mis oídos a toda murmuración.
Guarda mi lengua de toda maledicencia.
Que sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en mi.
Quiero ser tan bienintencionado y bueno que todos los que se acerquen a mi sientan tu presencia.
Revísteme de tu bondad Señor y haz que en este día yo te refleje.
Amén.
Hay momentos en la vida en los que conviene hacer una limpieza, o mejor dicho, una renovación de nuestros pensamientos, creencias y costumbres.
Especialmente de aquellas que nos mantienen atados al pasado o quizás estancados en alguna persona, circunstancia o lugar, como una relación que no funcionó o un objetivo que no pudimos lograr.
Y precisamente como en esta vida todo llega en el momento indicado, justo cuando lo necesitamos, me llegó como anillo al dedo un hermoso mensaje que me he permitido reproducir más abajo, cuyas premisas me parece clave reforzar en este momento tan crucial y tan significativo en mi vida con la idea de desprenderme de todo aquello que ya no me he es útil… de soltar los apegos y de aprender a valorar el momento presente.
Esto implica deshacernos de todo aquello que ya no agrega valor y sembrar nuevos hábitos y pensamientos más acordes con lo que queremos lograr. Por eso la vida nos obliga constantemente a renovarnos brindándonos las experiencias y las circunstancias necesarias para lograrlo. En tus manos tienes el poder para hacer que cada día de este nuevo año valga la pena. ¡Ser feliz es tu elección y tu responsabilidad!…
“Es tiempo de soltar amarras…
Aquí dejo todo lo que me hace daño.
Es tiempo de ser más fluido con la gente. Conmigo mismo/a.
Es momento de dejar ir, de permitir que el viento me despeine y me sacuda; que se lleve el resentimiento. Que mi alma perdone deuda y deudores.
Es tiempo de que me perdone a mí mismo/a; ya me regañé bastante.
Fueron muchas las piedras que yo mismo/a puse en mi camino; los puentes dinamitados…
Para autocastigo ya estuvo bien. Elijo el camino de la aceptación; es más barato.
Acepto y entiendo que merezco empezar de cero; con alma transparente y espíritu tranquilo.
En mi vida, a partir de ahora, lo que ha de ser, será. Entiendo que por más que me angustie, no agregaré ni un centímetro a mi estatura; Jesús tenía razón.
Es tiempo de relajarme. Dios no me está juzgando. Así que, ¿por qué habría de hacerlo yo?
Es hora de levar anclas…de liberar cosas, de soltar gente. Nadie tiene por qué ser como yo quiera. Así están perfectos. Así ha funcionado hasta este momento su vida. ¿Qué mejor prueba podría pedir para convencerme?
Me dedico a atender lo mío, a refundarme. Viene bien tirar lo que ya no sirve, perdonar.
Entre ser feliz y tener la razón, elijo lo primero. Tener la razón es el peor de los desgastes, pues te quita el sueño intentando corregir al universo.
Es hora de soltar amarras, de confiar más en el Padre y menos en la apariencia de este mundo convulso. Me dejo ir. La vida me conduce.
Quiero comenzar de nuevo con un corazón joven, que brinque de gusto con los cantos que anuncian el día. Como cuando éramos niños… ¿te acuerdas?
Un alma que sea capaz de asombrarse con el amarillo de los girasoles, de ver en el cielo un milagro pintado de azul y no solo un día más, llano y simple.
Es tiempo de soltar amarras y maravillarme. He estado demasiado ocupado/a para ver las estrellas.
Elijo mirar la sonrisa del sol.
Elijo abrazar al aire. Me ama lo suficiente para mantenerme con vida. ¿Qué mejor prueba de amor?
Afortunadamente se me dio la facultad de elegir.
Elijo controlar mis propios demonios. Es más…he decidido darles vacaciones.
Es tiempo de soltar amarras, de levar anclas, de dejarme en paz. De tanto pelear conmigo mismo/a, se me estaba olvidando a qué sabe la sonrisa.
Qué estupendo es cuando no controlas a nadie, cuando no pides cuentas, cuando tiras a la basura los rencores.
A partir de ahora quiero ser más justo/a, la vida no es un tablero de ajedrez ni las personas caballos o alfiles. Trato a la gente como me gustaría que me trataran.
Si algo nos debemos, te ofrezco un abrazo, te pido una disculpa. Yo ya me perdoné.
¿Podrías hacerlo tú también? Yo te invito.
Renovación es una palabra muy comprometedora… ¡te obliga a cambiar sin excusas!
Sin nadie a quien echarle la culpa de nada. Pero definitivamente es el camino al cielo.
Nada es casualidad, no hay accidentes en el mundo de la voluntad.
Por eso, sea cual sea la razón por la que estés leyendo estas líneas, elijo creer que el Universo nos permitió crear este lazo, aun cuando ni siquiera nos hayamos visto.
Elijo creer que estamos dispuestos a sembrar más sonrisas en nosotros mismos y en la gente.
Te deseo que, ahora y siempre, estés lleno/a de bendiciones.
Si sueltas tus amarras, tendrás las manos libres para recibirlas”
D/A
ESTAMOS TAN CERCA
QUE PIENSAN QUE NOS HEMOS ‘IDO’.
No morimos.
Simplemente nos volvemos sin forma.
Dejamos nuestros cuerpos, penetrando los sentidos.
Regresamos al amor, a nuestra verdadera naturaleza.
Quietud absoluta. Paz absoluta.
Descanso absoluto.
No morimos. Simplemente nos volvemos infinitos.
Seguimos viviendo
a través de la presencia de nuestros seres queridos.
Jugamos con lo finito.
Usamos sus ojos y oídos,
ya que no tenemos un cuerpo propio.
Podemos sentir a través de ellos. Tocar a través de ellos.
Escuchar a través de ellos. Amar a través de ellos.
Contemplar a los demás a través de ellos.
Seguimos viviendo –literalmente-
a través de los que nos aman.
Brillamos a través de su forma.
A través de sus claros y abiertos corazones.
Estamos tan cerca,
que piensan que nos hemos ‘ido’.
No nos hemos ido.
– Jeff Foster
Cuando te sientas mal:
– No abandones la esperanza. La esperanza te da la fuerza para seguir adelante cuando sientas que ya nada te importa. – Nunca dejes de creer en Dios. Mientras creas que puedes lograrlo, tendrás un motivo para intentarlo.
– No dejes que nadie retenga tu felicidad en sus manos; sujetala en las tuyas para que siempre esté cerca de ti.
– No esperes que lo que deseas venga a ti. Búscalo con toda tu alma, sabiendo que la vida te encontrará a la mitad del camino.
– No sientas que has perdido cuando tus planes y sueños no alcanzan a cumplir tus anhelos.
– Cada vez que aprendes algo nuevo sobre ti o sobre la vida, has avanzado.
– No hagas nada que disminuya tu propio respeto. El estar satisfecho con uno mismo es esencial para estar satisfecho con la vida.
– Nunca te olvides de reír ni dejes que el orgullo te impida llorar. Cuando reímos y lloramos es cuando vivimos a plenitud.
Recuerda que la risa es vida y salud y llorar lava nuestra alma.
Cèsar Lozano
¿Estás con la pareja adecuada?
Durante un seminario, una mujer preguntó: “¿Cómo puedo saber si estoy con la persona adecuada?.
El autor entonces se dio cuenta de que había un hombre corpulento sentado a su lado por lo que dijo:
Depende. ¿Es tu pareja?” Con toda seriedad, ella respondió : ¿Cómo lo sabes?.
Voy a responder a esta pregunta porque las posibilidades son buenas de que está pasando en su mente respondió el autor. Aquí está la respuesta.
Cada relación tiene un ciclo.
Al principio, caes perdidamente enamorada.
Te anticipas a sus llamadas, quieren estar en contacto, y se gustan sus costumbres.
Enamorarse no fue difícil.
De hecho, fue una experiencia completamente natural y espontánea.
No tuviste que hacer nada.
Es por eso que se llama “perdidamente enamorados”.
Enamorarse es una experiencia pasiva y espontánea.
Pero después de unos meses o años de estar juntos, la euforia del amor se desvanece.
Es un ciclo natural de todas las relaciones.
Poco a poco, las llamadas telefónicas se convierten en una molestia (si es que las hay), el contacto no es siempre bienvenido (si es que lo hay), y las costumbres de su cónyuge, en vez de sentir lindo, te vuelven loc@. Los síntomas de esta etapa varía con cada relación, usted notará una gran diferencia entre la etapa inicial cuando estaban enamorados y una fase mucho más aburrida o con actitudes de enojo incluso.
En este punto, usted y/o su pareja pueden estarse preguntando, “¿Estoy con la persona correcta?”
Y al reflexionar sobre la euforia del amor que una vez tuvieron, pudieran empezar a desear esta experiencia con alguien más.
Aquí es cuando las relaciones truenan.
La clave para tener éxito en una relación no es encontrar a la persona adecuada, sino aprender a amar a la persona encontrada. La gente culpa a su pareja por su infelicidad y busca fuera lo que le hace falta.
Las atenciones extra maritales vienen en todas las formas y tamaños.
La infidelidad es lo más común.
Pero a veces la gente se envuelve en el trabajo, en un pasatiempo, en una amistad, televisión en exceso, o sustancias de abuso.
Pero la respuesta a este dilema no está fuera de su relación.
Se encuentra dentro de él.
No estoy diciendo que no se podría enamorar de alguien más.
Si podrías y temporalmente se sentiría mejor.
Pero estaríamos en la misma situación unos años más tarde. Debido a que (escucha con atención a esto): La clave para tener éxito en la relación no es encontrar a la persona adecuada, sino aprender a amar a la persona que se encontró. MANTENER el amor no es una experiencia pasiva o espontánea.
Usted tiene que trabajar en ello día tras día.
Se necesita tiempo, esfuerzo y energía. Y lo más importante, exige SABIDURÍA. Usted tiene que saber Qué hacer para que funcione.
No nos equivoquemos al respecto.
El amor no es un misterio.
Hay cosas que usted puede hacer (con o sin su pareja), Así como hay leyes físicas del universo (como la gravedad), también hay leyes para las relaciones.
Si usted sabe cómo aplicar estas leyes, los resultados son predecibles.
El amor es por lo tanto una “decisión”.
No es sólo un sentimiento.
Recuerda esto siempre: El destino determina quién entra en tu vida.
Depende de ti quien quieres que camine a tu lado, a quien permites que se quede, y a quien quieres dejar ir!
Me lo enviaron y lo comparto, abrazos enormes y buen día
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Madres e hijas, una relación difícil pero maravillosa.
Sabido es que el amor incondicional forma parte de la ecuación y lo hará hasta el fin de los días.
Pero ¿por qué dos personas que se aman pueden tener tantos conflictos?
Las mujeres somos bastante complicadas (no es ninguna novedad), pero las relaciones entre mujeres además pueden ser maravillosas y terribles a la vez.
Se ha escrito mucho sobre el tema a lo largo de los años y por más que la ciencia ha intentado, no ha conseguido descifrar con exactitud las inconsistencias en las relaciones entre mujeres. Mucho menos entre madres e hijas.
Sabido es que el amor incondicional forma parte de la ecuación y lo hará hasta el fin de los días, lo complicado es tratar de entender por qué dos personas que se aman tienen tantos conflictos diferentes sin dejar de hacerlo.
Cuando las niñas son pequeñas, comienzan a competir con las madres por el amor de papá, y ese síntoma juguetón es el inicio de un sinfín de competencias que se disputarán hasta que se conviertan en madres y sus hijas compitan con ellas. ¿Qué pasa cuando las madres salen a competir con sus hijas, tratando de emularlas?
No es imposible ver por la calle un par de jóvenes caminando a la par y comportándose de la misma manera, vistiendo similar, y usando casi los mismos accesorios. No es de extrañarse que las jóvenes se muevan en grupos, lo extraño es encontrar entre ellas a una adulta tratando de parecerse a su hija.
Ésta es una de las quejas más frecuentes entre las adolescentes y también uno de los ejes de los conflictos entre madres e hijas adolescentes.
Algunas madres experimentan la necesidad de sentirse casi tan jóvenes como sus hijas y comienzan a vestirse y comportarse como si fueran una amiga más de sus hijas. Comparten ropa, gustos musicales y cortes de cabello. Y se sienten como “amigas”
¿Hasta dónde es sana esta competencia? ¿Cuál es el límite aceptable en este tipo de “amistad” con nuestros hijos?
Cierto es que llegada la adolescencia, los hijos tratan de despegar de la mirada de sus padres y que, nosotros como padres, intensificamos la vigilancia por “seguridad”.
Cierto es también que no queremos dejar de compartir con ellos y tratamos de resistir el impulso adolescente de alejarnos de sus círculos más íntimos. Algunas veces sentimos la necesidad de involucrarnos en sus actividades y otras nos mimetizamos para parecernos a ellos, como si al hacerlo ganáramos su confianza.
Los extremos siempre son malos, estar muy cerca o muy involucrados no es bueno pero ignorar todo lo que les pasa tampoco lo es. Hallar la medida exacta es un trabajo arduo y mantener una fluida comunicación es la respuesta a casi todos los interrogantes. Consultar a nuestras hijas sobre sus preferencias y establecer parámetros flexibles hace las relaciones mucho más transitables, sobre todo en una etapa de la vida en que las nuevas jóvenes de la casa están en la búsqueda de sus propios horizontes.
Seamos madres, estemos siempre a mano, pidamos permiso, y no nos autoinvitemos a sus reuniones y probablemente ellas nos incluyan en sus actividades sin sentir que invadimos sus espacios de privacidad.
D/A
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